martes, 16 de octubre de 2012

A UN AÑO... CARTA ABIERTA A MI HERMANA.


En 3 días es el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. En esa fecha, hace un año, te escribí la carta que le sacó lágrimas a más de uno (incluida yo por supuesto). Hoy te escribo de nuevo, pero con un propósito completamente distinto.

Hoy quiero escribirte para felicitarte. Hoy quiero decirte que te admiro más que nunca. Hoy, cuando por última vez esa aguja pinche tu brazo quiero que recuerdes ese largo camino que recorrimos, quiero que veas tu brazo y notes que no hay cicatrices, porque esas, las llevamos en otro lado, como un simple recordatorio de que algo pasó para cambiarnos, para hacernos mejores personas, mejores mujeres, mejores hermanas.

También quiero que tomes un espejo y veas tu reflejo. Sí, estás un poquito más cachetona, pero te sienta bien. Quiero que recuerdes ese momento en que las tres nos tomamos la mano y, mientras  la adriamicina empezaba a bajar, arrancamos a llorar porque sabíamos las consecuencias. Enfoca el espejo hacia arriba. ¿Lo ves?. ¡Qué bello tienes el cabello!. ¿Parece que fue ayer no?. Quiero que cada hebra que hoy crece con más fuerza que nunca te recuerde y te demuestre que en esta vida, todo es cuestión de tiempo.

A partir de hoy no contaremos días, semanas y horas. No habrá citas en la agenda más que aquellas que se hagan con las amigas y la familia (y los controles, tampoco es que te me vas a volver loca y vas a desaparecer de la clínica, mosca). A partir de hoy sólo te queda ser feliz y disfrutar todo aquello que Dios tiene preparado para ti. Eres para mí, el mejor ejemplo de que Dios no nos envía pruebas más fuertes que aquellas que sabe podemos superar. Gracias por demostrarnos a lo largo de este camino que sólo necesitamos fuerza, actitud y fe para afrontar y ganarle el paso a cada obstáculo que se nos presenta, porque hasta nos enseñaste que ni siquiera tenemos que caminar bien y sin dolor para poder hacerlo. Tu grandeza siempre ha sido más grande que esos pequeños pasos que tus músculos te permitían dar.

Hoy no estoy contigo, me quedé fuera por decisión propia. Quise que hoy vivieras esa alegría con aquellos que te han acompañado en una sala y en un consultorio. Aquellos que te han dado risas, aliento, esperanza y una que otra lágrima al ver y sentir la aguja. Hoy es tu última cita con ellos, tu momento de agradecerles todo lo bello que hicieron por ti. Yo por mi parte, tengo toda una vida para celebrar contigo y compartir tus sonrisas. Me anotas en la agenda por favor.

Hoy pones punto final a un capítulo, pero no terminamos el libro. Nos queda mucho por leer y por aprender, mucho por vivir y disfrutar, mucho que sonreír y poco que llorar.

Hace casi un año escribí “Hoy es un día para decirle al mundo: SÍ, MI HERMANA TIENE CÁNCER DE MAMA Y VA A SALIR VICTORIOSA DE ESTO PORQUE ES LA LUCHADORA MÁS FUERTE QUE HE CONOCIDO”. Hoy, 363 días después, puedo afirmar: “MI HERMANA ES LA LUCHADORA MÁS FUERTE QUE HE CONOCIDO, MI HERMANA ESTÁ A UN PINCHAZO DE VENCER AL CÁNCER DE MAMA”.

Y si una lágrima vuelve a caer por tu mejilla hoy con ese pinchazo, que sea de alegría, que sea para recordarte que, como el fénix, resurgiste más fuerte y más bella que nunca.

Te quiero más de lo que estas pocas palabras pueden expresar. Nunca lo olvides. Bienvenida a la meta, ¡Saboreemos la victoria!.


viernes, 5 de octubre de 2012

QUERIDO AMIGO OFICIALISTA


Querido amigo oficialista,

En tu carta me invitas a conversar un ratico, aquí estoy, con la misma intención que tuviste tú al escribirme: No quiero que conversemos sobre quién tiene la razón y quién no porque, al final, cada uno la tendrá en la esfera de su propio pensamiento y sentimiento.

Dices que conoces las razones o más bien las emociones de mi “furibundo” antichavismo, pero te pregunto, ¿Las conoces bien?. No creo. Y no lo creo porque sé que tú haces lo mismo que me criticas a mí, sé que tú también escoges minuciosamente las fuentes con las que decides informarte, eso querido amigo, lo hacemos todos. Y te cuento amigo, que yo no soy antichavista por ver Globovisión, yo soy antichavista por ver VTV. Yo soy antichavista porque veo como los medios públicos tergiversan la verdad que a diario me encuentro por las calles de mi Caracas y las carreteras de mi país. Eso mi amigo, ESO, me hace antichavista.

Te extiendo a ti la misma invitación que me extiendes tú. Te invito a que hagas un esfuerzo por estar mejor informado y corroborar lo que escuchas y lees. Y no te digo que para eso sintonices Globovisión o compres El Nacional, para eso amigo, sólo tienes que salir con los ojos bien abiertos a las calles y preguntarte si lo que ves, es lo mismo que has escuchado y leído. Así que aquí pienso decirte exactamente lo mismo que me dijiste tú “Tu problema es que cuando aceptaste conformarte con una sola versión de los hechos comenzaste a renunciar, sin darte cuenta, a ser ciudadano”.

Quiero que sepas que también me hace antichavista ver y escuchar obligada, dos, tres o cuatro veces a la semana a un líder que proclama el odio y la separación de clases. Tú y yo somos hermanos. No somos distintos por la zona en que vivamos, el trabajo que tengamos o el color de nuestra piel. Yo quiero hermano, verte próspero, no quiero que te llamen “pueblo” quiero que te llamen “ciudadano”. Quiero que los dos tengamos las mismas oportunidades, de estudio, de crecimiento, de acceso a bienes y servicios de calidad. No quiero ver ranchos en mis montañas, no quiero ver casas de cartón, no quiero ver gente viviendo bajo puentes y niños hurgando la basura en busca de algún alimento. En un país como el nuestro todos podemos progresar. Sé que tú lo sabes tan bien como yo.

Entonces te pregunto, ¿Crees tú que el actual proyecto de gobierno constituye progreso? ¿Sí verdad? Pues yo también. Levántate amigo, porque leíste bien. Yo también creo en un proyecto de gobierno que de oportunidad a quienes no la han tenido. Creo en ese proyecto, en lo que no creo es en quienes actualmente lo lideran. Recuerda amigo, como dijo Acton, que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Y eso, aunque no quieras verlo y aceptarlo, es lo que ha sucedido en nuestro país.

Amigo, para la continuidad de un proyecto no es necesaria la permanencia de un líder, es necesaria la voluntad de aquellos que quieren verlo realizado. Un buen líder es precisamente aquel que sabe que no es indispensable para que su proyecto se haga realidad. Recuerda amigo que quienes ejercen cargos públicos simplemente tienen un trabajo, para ellos Venezuela es su empresa, y en ésta, como en cualquier otra empresa, nadie es indispensable. Es eso lo que tus líderes han olvidado.

Tus líderes y tú mismo me hablan a diario de “Independencia”. Voy a decirte algo que pregona mi candidato y es la verdad más grande, aunque quieras negarla: La Independencia de nuestro país se la debemos a una sola persona, Simón Bolívar. Amigo, expropiar, nacionalizar y estatizar no constituyen independencia cuando dependemos de las importaciones para vivir. De nada nos sirve a ti y a mí que se nacionalice una empresa para que al hacerlo ésta deje de funcionar y entonces debamos traer de afuera lo que antes producíamos aquí. Te cuento que es por eso que el sueldo no nos alcanza a ninguno de los dos. Así que por favor te pido que no me hables más de Independencia, porque esa palabra nos queda grande a todos.

Tampoco me hables de soberanía por favor, pues voy al SAIME o a un CDI y me atiende un cubano mientras que mis hermanos venezolanos están sin trabajo o “empleados” en la economía informal. No me hables de soberanía cuando las leyes se aprueban de madrugada y sin ser discutidas con el pueblo. Porque yo querido amigo, soy abogado, y me cansé de llorar leyendo Gacetas que desvirtuaron los cinco años de estudio de mi carrera, que atentan contra mi Constitución, que no tienen pies ni cabeza y dejan abierta una ambigüedad para ser aprovechada por aquel a quien más le convenga.

No me hables de justicia porque nuestras leyes y nuestra carta magna no se aplican en tus organismos y entes “soberanos”. Porque en mi cara me dijeron “tienes razón, pero si no me pagas lo que te digo pierdes”. Porque en este país hermano, se perdió el derecho a un juicio justo hace mucho tiempo y aquí se hace la justicia a la medida del contacto que tengas y de las instrucciones que vengan de arriba. Te repito, soy abogado y de esto estoy informada, no por Globovisión sino por mí misma y por mis colegas.

No me hables de igualdad cuando sólo pregonas la diferencia de clases. Cuando tú eres considerado pueblo y yo soy considerado burgués sólo por mi manera de pensar, aunque viva en Petare o La Lagunita. La igualdad ahora debe ser entendida como igualdad de pensamiento, y si ésta no existe entonces nos convierten en enemigos. Hermano, la igualdad es que todos tengamos derecho a lo mismo. La igualdad no existe cuando se nos exige ser miembros de un partido o tener una ideología determinada para tener una casa o un trabajo.

Nuevamente, te hablo de mi experiencia cuando en mi cara me dijeron, al ser funcionario público, que no era digna de mi cargo por haber “firmado”. Amigo, yo, como varios millones de venezolanos, ejercí mi derecho constitucional y hoy estoy en una lista que no tiene sentido ni razón de ser. Yo tengo amigos profesionales, preparados, que no han conseguido trabajo en la industria petrolera por haber firmado. Yo tengo familiares a quienes le han dicho que para optar por la famosa vivienda para la clase media deben votar por Chávez este domingo. Todo esto lo he visto, lo he vivido, sin que me lo cuente Globovisión.

No me hables de seguridad cuando trataron de robarme dos veces en dos semanas. Cuando a mi papá le han apuntado un arma a su cabeza dos veces. Cuando al mejor amigo de mi primo lo secuestraron. Porque aquí todos tenemos un cuento de la inseguridad, porque aquí no se puede caminar por ninguna calle en la noche y sentirse tranquilo. Yo quiero hermano, que tú y yo podamos caminar una noche por Sabana Grande y comernos un helado juntos, con una sonrisa en la cara y sin angustia en nuestro interior.

Me dices que comprendes que es “prácticamente imposible mostrar a alguien los defectos del ser de quien se ha enamorado”. No me digas cachicamo cuando tú eres conchuo.

Y es a ti mi querido amigo, a quien le han distorsionado la idea de democracia. La democracia SÍ se trata de ser libres para pensar y expresar nuestras ideas. Díselo a  los que perdieron su trabajo en RCTV. No hay democracia cuando se cierran espacios para la oposición. Cuando esto se hace amigo, se está construyendo inevitablemente el camino al totalitarismo.

Me hablas de la tolerancia, pero tu candidato es el primer intolerante. A él  lamentablemente no le gusta la crítica y resulta que ésta es totalmente necesaria en la vida de todo ser humano, pues es la que nos lleva a mejorar como personas, como profesionales, como líderes. La tolerancia mi hermano es saber aceptar con humildad aquello que nos hace humanos. La tolerancia es no distinguir colores y trabajar por un bien común entre todos, por igual.

No pude evitar reírme con tu cuento de la cola el día del simulacro electoral, al escuchar a una señora diciendo, al ver a unos motorizados vestidos de rojo: “No los soporto, es algo más fuerte que yo, pero cuando los veo lo que me provoca es entrarle a patadas”. Culpas de esto nuevamente a Globovisión, a El Universal, El Nuevo País, etc., sin darte cuenta que quien ha sembrado este odio entre nosotros es quien desde lo alto de su balcón, con el puño alzado en un discurso lleno del más grande arrebato de desenfreno verbal ha conferido las palabras que nos han distanciado como hermanos, porque entre nosotros jamás había existido una separación y un sentimiento como éste. Además, señalas que  esta señora es una pobre “víctima de la guerra que  el Imperio nos ha declarado” ¿Qué Imperio mi hermano? Estados Unidos no tiene la más mínima intención de “meterse” con nosotros porque simplemente ni le conviene ni le interesa. La única guerra que existe en Venezuela es la que tu líder ha declarado contra todos los que pensemos distinto a  él. La guerra a la que él ha llamado en caso de que pierda el domingo. Me imagino que esto sí lo has escuchado.

Este domingo eres libre de votar por quien quieras amigo oficialista. Yo nunca he votado por Chávez. Cuando ganó hace 14 años yo sólo tenía 13. Sé que muchos lo hicieron porque querían ver un cambio. Eso es lo que yo quiero ver el lunes,  quiero un cambio, quiero un país en el que estas cartas no sean necesarias y podamos los dos conversar acerca de lo bien que nos va. En mi opinión, esta “Quinta República” y su líder no han dado la talla, y llegó nuevamente el momento de buscar el cambio que hace 14 años se buscó. Si mi candidato no da la talla, en 6  años podemos buscar otro cambio, y eso mi amigo SÍ es democracia, de la buena y la participativa.

Recuerda querido amigo oficialista, que hay un Bolívar que a tu líder no le conviene citar, hay un Bolívar que dijo “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha  sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”. Lo que no se ha hecho en 14 años amigo, no va a  hacerse en 20.

Aquí no se trata de que ganes tú, pierda yo o viceversa, aquí se trata de que gane nuestra patria. Yo no espero que cambies  tu manera de pensar, yo sólo espero que  te quites tu camisa roja mientras yo me quito mi camisa azul y ambos, nos vistamos de vinotinto, porque ese mi hermano, es el color de todos los venezolanos.

Con cariño, tu compatriota.
(Porque no tenemos que ser revolucionarios para llamarnos así)

viernes, 4 de mayo de 2012

RESPUESTA ABIERTA A UN RECLAMO CERRADO.


¿Conoces esa sensación que da cuando te pones un pantalón que desde hace mucho no usas y de repente encuentras algo de dinero en él?.

Es la misma sensación que se produce cuando una canción, un olor o incluso la lectura puede transportarte días, meses, quizás incluso años, atrás. Es una mezcla de alegría, sorpresa y fascinación con algo (bastante) de nostalgia y melancolía.

Así me sentí cuando recibí lo que en este post he decidido llamar tu “reclamo cerrado”, más que merecido por cierto. No hay excusas para tanto abandono y distanciamiento. Mea culpa (aquí vamos de nuevo). Mea culpa alejarme de tantas cosas buenas y alegres que me hacían feliz. No, no me refiero sólo a ti. No seas ególatra que nunca te ha quedado bien (aunque pareciera que te cuesta un poco entenderlo).

Eres de esas pocas personas con las que me siento en la total confianza para hablar con la más plena franqueza. Y es que hemos reído, llorado y peleado y seguimos siendo panas, y dime si no, que así es como se construye la verdadera confianza. Así que aquí te va un largo bombardeo de excusas balurdas que tienen como único propósito buscar alguna ¿explicación? a los motivos que de alguna manera “justifican” el estado de abandono en el que te he mantenido, digámoslo honestamente, desde el 24 de Septiembre de 2010.

Y no es que mi memoria sea una vaina arrechísima (bueno, en verdad lo es, pregúntaselo al Gordo para que veas cómo esgrime que ésa es la única razón por la que nunca ha podido ganarme una pelea) pero es que estoy en un punto al que me refiero como AM/DM. Antes del Matrimonio y Después del Matrimonio.

Habrá quienes se adapten a la adquisición de responsabilidades post iglesium de una manera más sencilla (o quizás es que simplemente no le paran nunca a las nuevas responsabilidades) y me digan “Coño, ¡Esta pana si es exagerada!” y quizás lo sea, pero también soy una esposa a la que le gusta llegar al nuevo nidito de amor a pasar tiempo de calidad con su abnegado esposo. A preparar una rica cena y un nutritivo almuerzo para el día siguiente (porque hermano, esto de comer en la calle es muy caro y hace estragos en las caderas) y a mantener un poco de orden en el nuevo hogar (que, diciéndolo abiertamente, no es mi fuerte).

Y no te creas que soy una esclava o una achacada a la antigua a la que lo único que le falta es el vestidito ancho, el peinado de honguito y los guantes en las manos. No, para nada. En nuestro nidito vivimos en una feliz democracia en la que ambos entendemos el valor del esfuerzo mutuo como pilar fundamental para un matrimonio duradero. Así como me gusta consentir, me gusta que me consientan, y afortunadamente, los dos estamos en la misma línea y entendemos esto a la perfección.

Insisto, no es más que una excusa balurda. Y hay más de un@ que debe estar leyendo esto y diciendo “Coño, ¿Pero si yo no le reclame nada de dónde salió esta loca con esta descarga?” y es que no eres el único en esta situación de abandono. Penosamente debo admitir y reconocer que es una situación un tanto generalizada. Bueno, está bien, bastante generalizada pues.

Es una situación que me he propuesto cambiar desde que dejé de ser esclava de otros para ser dueña de mi tiempo, mis recursos y mis esfuerzos. Mi vida, como sabrás, dio un vuelco totalmente inesperado tras unas maravillosas semanas de “Segunda Luna de Miel”. Diosito me dio la oportunidad de replantear lo que quería hacer con mi vida y ni lenta ni perezosa me aferré a ella y se me abrió la más increíble de las puertas. De eso me extenderé en otro post, porque, justamente anoche, estaba pensando hacerlo.

Además, no está fácil esto del presupuesto familiar. Hermano, ¡Eso si es una cosa compleja!. Reconociéndolo, es algo que también ha afectado nuestro entorno social. Y es que uno se construye metas (porque no es posible tener grandes sueños sin fechas) y entonces se da cuenta que el sacrificio económico es parte esencial del lograr alcanzarlas. Y quien me lee jura que de casualidad llego a fin de mes… ¡Pero no es así! Lo que pasa es que lamentablemente (o afortunadamente) sufro de OPC (Organización y Planificación Crónica) y si no consigo lo que quiero para el momento que lo quiero hago ver que las llamas de Troya fueron poca cosa.

Ya lo ves, no son más que un montón de excusas balurdas. Mea culpa incluso el intentar esgrimirlas. Y no sabes cómo lamento que te haya tocado a ti un infortunado (y lamentablemente cada vez más latente y presente) encuentro cercano de tercer tipo con un arma de fuego y un desalmado tras de ella, afortunadamente fue sólo un tremendo susto que te movió el piso a ti y te hizo ver que habíamos quienes necesitábamos un terremoto bajo nuestros pies para también darnos cuenta de las cosas que son verdaderamente importantes en la vida.

Gracias por ser ése terremoto hoy. Sólo te pido que de ahora en adelante más que un terremoto seas una de esas guías que mantienen encarrilados a los animalitos (por no decir al ganado, que seguramente desataría en tu mente una analogía a lo gordita que estoy) para que, si en algún momento me vuelvo a distanciar, sepas cómo hacer para volver a traerme a donde debería estar.

Fijemos una fecha para la semana que viene y entre una que otra birrita pongámonos al día, que bien que nos hace falta. Y tranquilo, que el domingo estaré, como siempre (aunque no lo creas) más que pendiente de los fuegos artificiales.

No tienes que buscar, aquí estoy.


miércoles, 19 de octubre de 2011

CARTA ABIERTA A MI HERMANA :)

Parece que fue ayer cuando la entonces “terrible” noticia llegó a casa. Uno nunca está preparado para digerir, tan siquiera para procesar, que algo así puede estar sucediendo, y aún peor, que está sucediendo en el más pequeño e íntimo núcleo familiar, ese núcleo impenetrable de nosotros cuatro (ahora cinco) que siempre ha sido sano y fuerte. Pero llegó, y llegó para demostrarnos que si bien no siempre podemos estar sanos, siempre somos fuertes.

Lo que comenzó como una noticia dada con preocupación en el borde del mesón de la cocina, se convirtió en el peor resultado. Las palabras de papá, pocos días después, quedarán siempre en mi mente “Lo de tu hermana no es nada bueno” sólo eso bastó para entender que un fantasma iba a estar presente ahora en nuestras vidas. Y es que el cáncer no es más que eso, un silencioso fantasma que nos acompaña, que no vemos, no sentimos, pero sabemos que está ahí.

Te confieso que lloré como nunca. Tú me conoces lo suficiente para saber que fue así. Y he de reconocer que lo peor fue estar fuerte para ti y para mamá (bueno, más que todo para mamá) ni yo misma sé de dónde saqué la fuerza para hablarte con sonrisas mientras las lágrimas esperaban pacientemente su turno al llegar a casa. Entonces me di cuenta que, después de tantos años de decir y pensar que tú no llorabas ni demostrabas muchos sentimientos, no debíamos ser tan distintas. Tú simplemente has sido, durante todos estos años, la fuerte de las dos.

Y es tu fuerza la que admiro, es tu ánimo y tus ganas de vencer, no a esto, sino a todo lo que se te ha presentado en tu vida. Aún no deja de asombrarme que seas tú, la que tiene este fantasma encima, quien nos dé fuerzas a los demás. Nadie me cree cuando lo digo pero es cierto, a veces (la mayoría) quien nos da más ánimo para enfrentar tu “enfermedad” eres tú misma.

Me asombra también que a veces te preocupas más por mí que por ti misma. La única vez que recuerdo te derrumbaste conmigo fue para pedirme “disculpas” porque tus genes eran una porquería (para no decir que dijiste que eran una mierda) y la espada de Damocles no caía sólo sobre ti sino sobre las dos. Sí, te prometo que este mes vamos al médico. Y lo lamento, pero cada año te tocará acompañarme porque Tejada se lleva mejor contigo que conmigo, eso es un hecho del que ni Ariadna ni yo tenemos la culpa.

Ya estamos bastante avanzadas en el proceso de ahuyentar a este fantasma. (Estamos, porque te dije desde el principio que estábamos juntas en esto). Y estoy segura de que siempre que esa sonrisa esté presente en tu rostro, esa fuerza esté en tu cuerpo y esa voluntad permanezca en tu corazón nada ni nadie, ni siquiera esto, podrá derrumbarte nunca.

Hoy es el Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama. Nunca creí que una cintica rosada llegaría a significar tanto para mí. Hoy es un día para decirle al mundo: SÍ, MI HERMANA TIENE CÁNCER DE MAMA Y VA A SALIR VICTORIOSA DE ESTO PORQUE ES LA LUCHADORA MÁS FUERTE QUE HE CONOCIDO.

Te quiero, y te admiro como a nadie. Gracias por ser la fuerte, la grande, la mayor en todos los aspectos. Gracias por enseñarnos a todos que la actitud y el positivismo están en la cabeza… No en el cabello.


lunes, 1 de agosto de 2011

UNA NOCHE... ¡BRILLANTE!

Este fin de semana, cenandito en casa de mis cuñados, en medio de una de esas conversaciones en las que una cosa lleva a la otra, el Gordo y yo terminamos rememorando y echando (nuevamente) un cuento que nos dimos cuenta yo aún no he narrado por acá: El compromiso, la formal pedida de mano o, como me gusta recordarlo “Yo nunca en mi vida había llorado tanto” (y eso, como ustedes saben, ¡Es QUE JODE decir!).

La cuestión sucedió en el momento menos esperado para mí: En plena redacción de mi tesis del postgrado. He llegado a la conclusión que el Gordo, más que joderme la concentración para la redacción del último capítulo y medio de mi tesis, fue increíblemente inteligente. Yo estaba totalmente enfocada en algo para nada amoroso, así que una “cenita” en Galipán un viernes en la noche no encendía alarmas en ese momento.

He de confesar que el tema llevaba tiempito en el tapete. Un lunes (04 de Mayo, la fecha no se me olvida) sucedió lo siguiente:

- Te llegó un sobre a la oficina gorda, vamos a hacer algo y así te lo entrego

- Ay Gordo, pero hoy no me provoca hacer nada

- No importa, yo te lo llevo a la casa

- Pero es que me siento mal y no quiero levantarme de la cama

- ¡¡¡NO SEAS LADILLA!!! ¡Voy para allá y punto!

¿El contenido del sobre? Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe reservada y pagada para el 20 de Noviembre de 2010. ¡PLOP!. La idea era tener al menos la iglesia asegurada y, un año antes, si las cuentas daban, proceder a dar el gran salto.

Pero la tesis me tenía totalmente absorta en un mundo académico donde el Derecho de Autor e Internet fueron mi único tema de conversación durante, al menos, dos meses. Además, a finales de Noviembre nos íbamos juntos a Boston, y este pequeño querubín juraba que, si le ponían anillito en la mano, sería allá, pues el Gordo siempre había hablado de pedirme matrimonio en un lugar diferente.

Por supuesto, el Gordo sabía que yo pensaba así. Así que, conociéndome como me conoce, y aprovechando el tema de la tesis sobre el tapete, se inventó el plan, que se puso en marcha un jueves 28 de Octubre con una llamada telefónica del gran cómplice de este evento: Nuestro primo querido, Gerardo:

- ¿Qué pasó prima? Te llamo para que sueltes esa tesis y nos vayamos mañana en la noche a comer un fonduecito en Galipán

- ¡¡¡AAAAAYYYY SIIIIIII!!! ¿Pero hablaste con tu primo? Ve que yo tengo AÑOS diciéndole que quiero ir para allá pero a la ladilla esa siempre le da fastidio

- ¡No vale! ¡Eso te lo dejo a ti! Yo te enveneno con la idea y tú lo convences

- Cooooo… ¡Déjame ver si lo logro pues!

Inocente conejita.

Acto seguido, llamé al Gordo:

- Mi vidaaaa… Sabes que me llamó Gerardooo…

- ¡Coño! ¿¡¿Y ahora con que salió el c!$%& de m@”%& ese?!?

- Ayyy mi vidaaaa… Vamos a cenar fondue mañana con ellos a Galipán ¡¡¡AAAANDAAA!!!

- Coño… Este carajo si inventa g%$#&adas!!! ¡Esa vaina es carísima! Aparte, ¿Tú no estás con la tesis?

- Sí mi amor, pero es sólo un ratito en la noche, aaaandaaa ¿Qué te cuesta?

- Coño, que ladilla, ¡Esta bien pues!

Y yo… Redonda. Hasta me hicieron creer que el plan lo había armado yo.

Al día siguiente el Gordo me pasó buscando por la oficina. Una vez en el carro, y ya en camino al Hotel Ávila para agarrar el Jeep que nos llevaría hasta Le Galipanier repica su celular, y se oye: “Chamo, tengo un rollo en el apartamento, voy bajando a Caiza, vayan dándole ustedes que nosotros los alcanzamos”. De ahí en adelante todo fue “Gordo, mejor nos bajamos del Jeep, ¿Y si Gerardo no llega?” “Gordo, ¿Estás seguro que una botella de vino completa? ¿Y si Gerardo no llega?” “Gordo, no pidas fondue de chocolate, ya quedamos con Gerardo que al bajar nos íbamos a comer un helado con ellos”.

Si yo hubiera sido el Gordo, me hubiera mandado a mí para el mismísimo cipote. Tan bien planeada tenían la cuestión y tan Susanita soy yo que la alarma no sonó ni cuando al llegar al restaurant, completamente vacío, y tras el Gordo anunciar "Reservación a nombre de Gerardo Pisano o Eduardo Meinhardt, no sé a nombre de quién la hizo mi primo" nos dijeron "Sr., su mesa para 4 aún no está lista, si quiere puede esperar en una de la terraza". Esta mesa tenía velas y flores, a diferencia de las otras 30 mesas VACÍAS del restaurant, y yo... ¡Ay pero que suerte!.

Al terminar de cenar yo seguía con mi cara de Susanita… Toda enamorada y feliz, cuando de repente el gordo me pregunta:

- ¿Mi vida, eres feliz?

- ¡Sí mi amor! ¡Mucho! ¿Y tú?

Fue entonces cuando el mundo se detuvo y yo pude ver cómo, en cámara lenta, el Gordo echaba su silla hacia atrás y se arrodillaba mientras metía su mano en el bolsillo, sacaba una cajita, y me decía:

- Totalmente, pero sería aún más feliz si aceptaras casarte conmigo.

Lágrimas. Lágrimas. Más lagrimas. Mano en la boca. Lágrimas. Y mientras, el Gordo ahí, arrodillado cual flamante caballero sujetando una cajita con el anillo adentro. Más lágrimas. Sollozos. Ni una palabra.

Cuando sus rodillas no pudieron más y la desesperación empezó a asomar, optó por tomar el anillo y colocarlo en mi mano. La respuesta a esta acción nunca la esperó:

- ¡Pero yo todavía no te he dicho que sí! (Entre lágrimas y sollozos)

- Risa nerviosa, y el Gordo procede a INTENTAR sacar el anillo de mi dedo anular.

- ¡Claro que sí bobo! (Golpecito y risas de por medio)

Esta fue la sorpresa más hermosa de mi vida. Desde ese día, no han dejado de brillar ni mi dedo anular, ni mi sonrisa.


viernes, 8 de julio de 2011

¡YO NO FUI A MI BODA!.

Anuncio clasificado: “Joven amiga recién casada busca desesperadamente amigas que tengan novio serio, inteligente, buena gente, simpático, con trabajo, carisma y valentía para pedirles matrimonio. Se ofrece toda la colaboración y disposición para ayudar en la planificación del magno evento de la belleza de una sola mujer (incluidas las copias del cuaderno de boda propio). Se exige total involucramiento en todos los temas relacionados con la boda. No hay problema si existen conflictos, discusiones, peleas o esmoñamientos, se tiene alta experiencia en el asunto. Única condición: No tener preocupaciones, nervios o ataques de ansiedad en la fiesta y poder beber, comer, bailar y gozar todo lo que no se gozó cuando se fue novia. ¡Interesadas comunicarse conmigo urgente!”


Yo no fui a mi boda. Fueron tan gentiles de extenderme invitación protagónica y permitirme ser la única vestida de blanco (si no, un comando especial del cortejo tenía la delicada y suicida misión de derramar una copa de vino tinto sobre la osada que intentara desafiar mi blancura –totalmente verídico-). Fueron tan amables de otorgarme la dicha de ser el centro de atención por una noche (muy a pesar de mi Gordo). Fueron tan chéveres que todos fueron a mi boda, bebieron, comieron (en algunos casos jartaron) y bailaron hasta que las patitas no les dieron más. Todos fueron, ¡Pero yo no fui!

Y es que les juro que el mundo se paraliza el día que uno se casa. Yo, particularmente, ese día me lo salté. El 24 de Septiembre de 2010 no estaba en mi calendario. Yo brinqué del 23 al 27 más o menos. Para mí, todo quedó en el medio lexotanil que me dio mi mamá la noche antes de la boda para poder descansar.

Una está tan nerviosa, tan ansiosa, con tantas ganas de verlo a él, de verse a sí misma vestida de blanco, maquillada, peinada y con camarógrafo enfrente, de ver cómo quedaron los vestidos del cortejo, de ver a los pajecitos, la decoración, de ver cómo quedó absolutamente todo lo que se planificó y se imaginó por tanto tiempo, ligando que todo salga bien, que todo quede perfecto, que no llueva… Sabiendo que el momento que ha ansiado toda su vida está a punto de llegar… Y cuando llega… Se vive tan intensamente que casi no se vive.

Yo recuerdo muy bien toda mi ceremonia (salvo mi entrada, esos compases que acompañaron mis pasos y los de mis papás hasta el altar y que toda mi vida había soñado -atribuyo esto al brebaje de nervios con emoción que una obligatoriamente se autoinyecta en el carro camino a la iglesia-). Sé que a muchos les pudo parecer larga, pero para nosotros fue indescriptiblemente emotiva, no sólo porque nos casó un gran amigo de ambos, sino porque era el momento cumbre de nuestra relación y los teníamos a todos junto a nosotros para compartirlo. A quienes pudieron llegar en medio del torrencial aguacero de ese día, GRACIAS. A quienes no pudieron llegar, GRACIAS, la presencia no es requisito cuando predominan las oraciones y los buenos deseos.

Pero yo no recuerdo casi mi fiesta. Tengo muchas lagunas, muchos recuerdos aislados, cual si hubiera agarrado la peor rasca de mi vida (y lo peor, es que en toda la noche lo único que bebí fue agua, porque ni la copita de cava que me dieron al entrar me la terminé).

El gordo y yo gozamos, bailamos y nos reímos todo lo que nuestros cuerpos agotados con tanto nervio, ansia y cansancio post-planificación nos permitieron. Tras salir de la fiesta a las 5:30 am, exhaustos como nadie, y lograr meter mi vestido (que aún doy gracias a Dios porque la falda, contra todo pronóstico, quedo intacta y sin necesidad de aguja post-rumba) en el carro del Gordo nos encaminamos a nuestra suite presidencial en el Hotel Pestana. Al llegar al hotel el recibimiento no pudo ser menos gracioso:

- Gordo: “Buenas noches”
- Vigilante: “¡Buenos días! Ya son las 6:00 de la mañana señor, ¡Felicidades!”

Nos acostamos a las 8:30 am tras abrir nuestros regalos y leer todas y cada una de las tarjetas… ¡Gracias a todos por tanto cariño y buenos deseos juntos!. Dormimos hasta que a eso de mediodía el hambre empezó a manifestarse, nos despertamos, comimos y seguimos durmiendo… Hasta que se hizo hora de dejar el hotel. No, no hay más detalles. ¡Deje así! ;)

Les confieso que el 25 de Septiembre, tras llegar a casita, probamos el buffet de la boda. Fue muy rico planificarlo, imaginarlo, ansiarlo… Fue terrible estar en la fiesta y no tener nada, nadita, nada de hambre. Yo confieso que en toda la noche me comí tres lonjitas de jamón serrano, dos pedazos de queso parmesano, un pasapalo de pollo con ajonjolí en salsa de mango y una empanada de carne del budare a las 4:00 am. Gracias a todos los que nos dijeron que los langostinos estaban divinos, que los bombones eran espectaculares, que el pie de nutella era de chuparse los dedos, que todo lo del buffet estaba de muerte lenta y que nuestra boda siempre será recordada por la cantidad de comida que hubo. Gracias, si no fuera por ustedes ¡No nos daría tanta pena habernos perdido nuestra boda! :)


Detalles dignos de ser recordados:


- El rollo del cortejo para sentarse en las filas que les tocaban en la iglesia porque mis abuelas se apoderaron de los asientos,


- El pisotón sobre mi velo que detuvo mi caminata al altar por 3 segundos,


- La pérdida de la almohadita con los anillos en el momento cumbre de la ceremonia,


- El cura pidiéndonos entregar un hijo a la iglesia y volverlo sacerdote o monja,


- El Ave María que le erizó la piel a todos,


-¿Qué fueron a hacer cuando desaparecieron detrás del altar?*,


- La ruptura de las mangas de mi vestido tras una foto de “LEVANTEN LAS MANOOOOSSS Y GRITEEEEN” al entrar a la fiesta (para quienes no saben, el vestido estaba diseñado para poder quitar las mangas al momento de bailar, por eso estaba tan tranquila mientras la mitad de ustedes me veían con cara de tristeza/preocupación/dolor/odioaladiseñadora),


- La crisis por falta de asientos y presencia de todos,


- El show de tambores (y mi amigo homofóbico gritando que necesitaba con urgencia un negro),


- La sorpresa que nos dieron Dani y Nano al subir a la tarima a cantar “Tabaco y Chanel” y “I’m Yours”,


- La torta… Muy rica de sabor pero terrible en presentación,


- El Gordo y Meritxell apoderados del micrófono en la hora loca,


- "Caro, yo te quieroooo, nosotros los queremos, no quiero que sigamos peleadas, marica, ¡TE QUIERO!, por favor vengan a Puerto La Cruz, los extrañamos" (Adivinen el personaje... ;) jajajaja)


- Mi cuñada, mi suegra y sus amigos del trabajo bailando “conga conga me gusta la melonga…” cuando se fue la orquesta,


- Cava toda la noche… Y sus consecuencias en algunos,


- Que una de mis dos mejores amigas de la infancia se ganara mi bouquet, (“porque le tenía puesto el ojo desde que llegó a mi casa”),


- ¿¡¿¿¡Quién rompió el vaso de whisky en medio del desespero por agarrar el liguero?!?!?



- Según ustedes: Los langostinos.


* Fuimos a ponerle flores a la Virgencita de Coromoto y a elevar una plegaria ante San Antonio de Padua.


lunes, 2 de mayo de 2011

¿CÓMO SE SENTIRÁ SER UN PERRO?

En estos días, echada en mi casa sin nada que hacer más que dormir y comer algo, me puse a pensar cómo debe sentirse el ser un perro. Yo no puedo quejarme de mi vida, en verdad. Mis papás se encargan de darme una comida balanceada, aunque debo reconocer que mi papá me consiente bastante y siempre me da algo de lo que cocina, lo que hace que mi mamá se ponga a gritarle yo no sé cuántas cosas ni por qué, al fin y al cabo, yo nací para que él me consintiera y para retribuírselo con el más grande de mis cariños, ¿No es así?.

Pero mamá también me consiente. No pasa una noche sin que llegue agotada de su trabajo y aún así siempre se sienta a hablar y jugar un rato conmigo. Yo escucho atenta todos los pormenores de su día mientras ella me cepilla el cabello (cuando me dejo, porque a veces en verdad me da como fastidio) y lo más chistoso es ver como mi papá cree que está hablando con él, cuando en verdad, el mundo de mamá ahora gira en torno a mí. Pero yo me quedo callada, no quiero generar más problemas entre ellos pues a la final, a quien le traen regalos después de un viaje es a mí.

Aunque mamá a veces viaja sola, también hemos viajado juntos los tres. Y es precisamente en estos viajes cuando más melancólica me pongo al ver a los perros que ellos tienen en su otra casa (Digo yo que es otra de sus casas, porque papá siempre va gritando mientras mamá no le para y se echa a ver una película conmigo, como sucede todas las noches cuando llegan del trabajo).

Y es ahí, viendo a sus perros cuando me digo… ¡¡¡Que sabroso debe ser poder correr con la libertad con la que ellos lo hacen!!!. Yo a veces lo intento, me escabullo y trato de perseguirlos, pero papá siempre me llama, me abraza y me explica que yo no debo salir. Así que me echo a ver cómo ellos llegan llenos de lodo, mojados y con cadillos en las patas. Mientras mis piernas están limpias y no tengo ni un solo cabello fuera de lugar.

Pero ser yo tiene sus ventajas, incluso cuando estamos en estos viajes. Hay ciertos momentos en que doy gracias por no ser un perro. Por ejemplo, cuando mamá y yo estamos tomando sol en la piscina. Pobres perritos, no los dejan ni poner una pata cerca, papá medio ve que se están acercando y empieza a gritarles. A mí nunca me grita, conmigo se baña en la piscina, me carga, me da besos y me abraza.

En las noches siempre vemos televisión juntos y cuando estoy muy cansada me voy a mi camita. Sí… Ese es otro momento en que agradezco no ser un perro… Yo tengo mi camita calentita, hecha a la medida para mí, y mamá la coloca siempre a su lado. Ahí duermo profundo hasta recargar totalmente mis pilas, lo cual le hago saber a mamá acostándome entre ella y papá.

Sí, en verdad soy la consentida de mi casa. Tengo todas las comodidades que puedo querer, aunque a veces en verdad, quisiera saber qué se siente ser un perro.

Yo, Cotufa.