Este fin de semana estuvo cargado de distintas emociones. El sábado me levanté con unas extrañas ganas de hacer ejercicio, así que decidí irme al Mirador de Valle Arriba a trotar un rato. Para aquellos de ustedes que conocen la historia de “la medalla” agárrense en sus asientos y aférrense a la vida, porque se me cayó y puedo morirme de la tristeza porque creo que la perdí =’(
En la noche tuve una salida divina con mis adoradas ñiñas, mis migüas lindas y bellas del colegio. Con una supermegahiperrecontra gigante pelea de por medio con el Ne (que nos mantuvo rencorosamente separados durante el fin de semana y nos demostró que definitivamente no podemos vivir el uno sin el otro y nos amamos con locura) me fui a descargar mis penas, rencores y frustraciones en medio de vinitos, risas y muy ricas conversas, para llegar semi prendidita a mi casa gracias a la brillante idea de la ñiña mayor de hacer un fondito blanco con la última copa de vino. Yo, ni lenta ni perezosa, empuñé bien alto mi copa. No aguanto un reto. La otra ñiña, haciendo honor a su nuevo papel de abuelita, arrugó firme, impertérrita e irremediablemente.
El domingo tuve mi tradicional almuerzo familiar. Mi linda hermanita nos consintió y nos invitó a comer sabroso en un restaurant. Acto seguido cumplí con mi deber ciudadano/antichavista/opositor y me llené de tintita morada el meñique en las primarias. Yo sé que lo de mancharse era opcional, pero ya que estás ahí, haces la cuestión completa, sino no es tan divertido. Tardé poco en arrepentirme: Soy un imán para las manchas profusas… Así que tengo no sólo el meñique pintado… También el anular, la palma y el borde de la mano. Bien desagradable la sensación que la dichosa tinta te deja. Empiezo a lamentarme.
Como la situación con el Ne no mejoraba y ya íbamos pa’ 24 horas sin hablar analicé mis opciones:
1. Irme a mi casa a sentarme a moquear como la galla que dignamente soy esperando que me llamara.
2. Irme al Olímpico a ver el juego del Caracas FC vs. el Deportivo Italia y seguir despejándome la mente con los panas.
Needless to say… Me largué al estadio. Me esperaban allá mi prima y el Mijitico. Llegué tarde y casi muero de la frustración en la mega cola de la taquilla cuando empecé a escuchar a la Barra cantar: “ROOO DALE DALE ROOO” y acto seguido, el Himno Nacional. Me perdí la salida del equipo, ¡Con lo que me encanta esa parte!.
Pero eso no fue lo peor. El Caracas llevaba 6 años sin perder de local en la Copa Libertadores. Me lanzo yo a los 3 partidos, y lo mejor que conseguimos fue un empate a cero. El Caracas IBA invicto en el Torneo Clausura, llego yo al Estadio, no he terminado de saludar al Mijitico, y el Deportivo Italia anota el primer gol. Resultado final: Deportivo Italia 3 – 1 Caracas FC. Por supuestísimo, he quedado como la pavosa. Aunque el Mijitico aún me dio la oportunidad de desvirtuar dicha presunción en el clásico Caracas-Táchira de este miércoles. Espero llegar a ustedes con buenas noticias el jueves.
Y ya que estábamos juntos y sin oficio los tres, y el Mijitico y yo ya adoptamos la excelente malacostumbre de invadirle la casa a la Mijitica, nos auto-encomendamos la noble tarea de comprar vinito, 7UP y chucherías, y lanzarnos a casa de Gaby a echar cuentos un rato. La pasamos divino, como siempre que estamos juntos. Es que definitivamente somos un “combito” excelente ;)
Así que ahora me toca combatir la colosal mancha morada con cuanto producto de altos niveles químicos se me atraviese por delante, y lanzarme a los brazos de mi Ne con quien ya estoy felizmente reconciliada. ¡Es que eso de estar casi 48 horas sin hablar con él es feo y difícil!. Tendrá que encontrar rápido el botón de OFF esta noche, porque me toca echarle con lujo de detalle toditos los cuentos de este fin, que fue mucho bastante demasiado nostálgico sin él, pero que mis bellos amigos, a su hermosa manera, se encargaron de alegrarme. Así que…
En la noche tuve una salida divina con mis adoradas ñiñas, mis migüas lindas y bellas del colegio. Con una supermegahiperrecontra gigante pelea de por medio con el Ne (que nos mantuvo rencorosamente separados durante el fin de semana y nos demostró que definitivamente no podemos vivir el uno sin el otro y nos amamos con locura) me fui a descargar mis penas, rencores y frustraciones en medio de vinitos, risas y muy ricas conversas, para llegar semi prendidita a mi casa gracias a la brillante idea de la ñiña mayor de hacer un fondito blanco con la última copa de vino. Yo, ni lenta ni perezosa, empuñé bien alto mi copa. No aguanto un reto. La otra ñiña, haciendo honor a su nuevo papel de abuelita, arrugó firme, impertérrita e irremediablemente.
El domingo tuve mi tradicional almuerzo familiar. Mi linda hermanita nos consintió y nos invitó a comer sabroso en un restaurant. Acto seguido cumplí con mi deber ciudadano/antichavista/opositor y me llené de tintita morada el meñique en las primarias. Yo sé que lo de mancharse era opcional, pero ya que estás ahí, haces la cuestión completa, sino no es tan divertido. Tardé poco en arrepentirme: Soy un imán para las manchas profusas… Así que tengo no sólo el meñique pintado… También el anular, la palma y el borde de la mano. Bien desagradable la sensación que la dichosa tinta te deja. Empiezo a lamentarme.
Como la situación con el Ne no mejoraba y ya íbamos pa’ 24 horas sin hablar analicé mis opciones:
1. Irme a mi casa a sentarme a moquear como la galla que dignamente soy esperando que me llamara.
2. Irme al Olímpico a ver el juego del Caracas FC vs. el Deportivo Italia y seguir despejándome la mente con los panas.
Needless to say… Me largué al estadio. Me esperaban allá mi prima y el Mijitico. Llegué tarde y casi muero de la frustración en la mega cola de la taquilla cuando empecé a escuchar a la Barra cantar: “ROOO DALE DALE ROOO” y acto seguido, el Himno Nacional. Me perdí la salida del equipo, ¡Con lo que me encanta esa parte!.
Pero eso no fue lo peor. El Caracas llevaba 6 años sin perder de local en la Copa Libertadores. Me lanzo yo a los 3 partidos, y lo mejor que conseguimos fue un empate a cero. El Caracas IBA invicto en el Torneo Clausura, llego yo al Estadio, no he terminado de saludar al Mijitico, y el Deportivo Italia anota el primer gol. Resultado final: Deportivo Italia 3 – 1 Caracas FC. Por supuestísimo, he quedado como la pavosa. Aunque el Mijitico aún me dio la oportunidad de desvirtuar dicha presunción en el clásico Caracas-Táchira de este miércoles. Espero llegar a ustedes con buenas noticias el jueves.
Y ya que estábamos juntos y sin oficio los tres, y el Mijitico y yo ya adoptamos la excelente malacostumbre de invadirle la casa a la Mijitica, nos auto-encomendamos la noble tarea de comprar vinito, 7UP y chucherías, y lanzarnos a casa de Gaby a echar cuentos un rato. La pasamos divino, como siempre que estamos juntos. Es que definitivamente somos un “combito” excelente ;)
Así que ahora me toca combatir la colosal mancha morada con cuanto producto de altos niveles químicos se me atraviese por delante, y lanzarme a los brazos de mi Ne con quien ya estoy felizmente reconciliada. ¡Es que eso de estar casi 48 horas sin hablar con él es feo y difícil!. Tendrá que encontrar rápido el botón de OFF esta noche, porque me toca echarle con lujo de detalle toditos los cuentos de este fin, que fue mucho bastante demasiado nostálgico sin él, pero que mis bellos amigos, a su hermosa manera, se encargaron de alegrarme. Así que…
1. A mis ñiñas: Son simplemente LAS MEJORES. Las incondicionales y eternas. ¡Las quiero como que mucho con demasiadísimo! ;)
2. A mis mijiticos: ¡¡¡Son LO MÁXIMO!!! Hacen cada momento inigualable, único e irrepetible. Las mejores carcajadas están junto a ustedes, por siempre jamás. ¡Los adoro!.
3. A mi Ne: Te amo más que ayer, pero menos que mañana. Con lo malo, lo bueno, lo pésimo y lo feo. Simplemente, TE AMO.