martes, 25 de mayo de 2010

UNA VELA MÁS EN LA TORTA.

Aún recuerdo el día que me dijeron que ibas a nacer. Era chiquita, con siete años uno todavía no es gente. En verdad pensé en ti como un juguete nuevo. Un nuevo primito, eso eras. El mejor primo, eso eres hoy. Mi hermano, el mayor y el menor a la vez. El que mi mamá nunca me dio y mi tía me regaló. El que me cuida como el mayor y al que consiento como el menor. El de las confidencias y secretos. El de las risas, las burlas y los chistes. El de la cheesecake y las galletas saladas.

Hoy cumples 18… Esa mayoría de edad que todos anhelamos para hacer tantas cosas… Que a la final, nunca hacemos porque la edad es simplemente un número, sólo eso. No lo olvides.

Y es que seamos realistas, ya no necesitas tener 18 para ir a una discoteca, para tomar, para manejar, para ir a ver una película clase D. Para todo eso, una cédula falsa basta (Bueno, y la licencia que te tramitan desde los 16 si no quieres que un policía te matraquee). Pero hoy quiero (con mi cortita experiencia) darte una lección: La mayoría de edad se lleva en la mente y en el corazón Dani, no en la cédula.

La mayoría de edad es una actitud, no un número. Hay gente que la alcanza antes de los 18, hay gente que nunca llega a ella. Hay quienes estamos en un punto intermedio, que no queremos crecer, pero tenemos que hacerlo. Sólo tú puedes decidir cuándo dejar atrás al niño y abrirle camino al hombre.

Para mí, lo más importante en el sendero de crecer, es dejar atrás la rebeldía. Todos pasamos por ahí. Todos queremos en algún momento hacernos un piercing, tener una moto, pintarnos el cabello, hacernos un tatuaje, irnos de la casa, rompernos los jeans. Hay quienes hacen todo lo que quieren, hay quienes nos tuvimos que conformar con hacerle caso a los que Diosito nos asignó (sin consulta previa y sin derecho a pataleo) como padres.

Y te cuento algo: En el momento nos molestamos (pa’ no arruinar la carta diciendo que nos arrechamos). Deseamos que un asteroide caiga y desaparezca a media humanidad de la faz de la tierra dejando sólo al pana que hace piercings, al que vende motos, al que tatúa y al que tiñe el cabello, y así hacer lo que nos dé la realísima gana. ¿Pero sabes qué? Aunque ahora no lo creas, va a llegar un punto en tu vida en que vas a decir: “Menos mal que nunca lo hice”. Te vas a dar cuenta que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y que si te prohibieron algo, fue porque simplemente te quisieron más que eso.

Confesión: Yo me dí cuenta de eso. Yo también estuve ahí. Yo no me maté en una moto, no me arruiné la piel con un tatuaje, no me mudé a casa de mi mejor amiga y no me perforé el ombligo (aunque ése en particular no lo supero todavía). Todos hemos estado ahí, tú algún día estarás aquí.

Pero mientras ése momento llega se buen hijo, buen hermano, buen tío, buen sobrino, el mejor de los amigos (y por supuesto, sigue siendo el mejor de los primos). Rumbea con tus amigos y baila como si nadie te estuviera viendo. Canta como si nadie te estuviera escuchando. Cuenta chistes como si fueras una estrella. Se bailarín, cantante, artista. Se astronauta, piloto de carreras, bombero, peluquero, el nuevo Osmel Sousa, Mister Venezuela, se lo más loco que quieras ser, pero sélo sólo en tus sueños, no seas el ridículo. No hagas el ridículo.

Estudia mucho, pero no te conviertas en nerd. Trata de aprender algo nuevo todos los días, así sea aprender a escuchar o hablar mejor. Levántate cada mañana como un boxeador, y acuéstate cada noche como un campeón. Da la pelea todos los días, da la talla toda tu vida.

Consigue un título, pero no para guindarlo en la pared. Camina al estrado con la frente alta, una inmensa sonrisa y la mirada fija en el rector. Siente en tu espalda el orgullo de tu familia y amigos que están ahí, observando cómo te haces grande con cada paso que das. Disfruta cada paso. Abre tu título apenas regreses al asiento y chequea que sea el tuyo. Que todos los datos estén bien. Ponle la medalla a tu mamá, no hay emoción más grande que ésa.

Llora cuando sientas que tienes que hacerlo. Una lágrima reprimida hoy es el trauma del mañana. Dí siempre lo que te dice tu corazón, pero usa las palabras adecuadas. No permitas que la mente domine al corazón. No dejes que el corazón domine a la mente. Busca el equilibrio. Búscalo en cada aspecto de tu vida, aunque nunca lo encuentres.

Sonríe siempre. La sonrisa es la mejor arma que el ser humano tiene, pero no todos saben cómo emplearla. Pelea sólo cuando estés seguro de tus argumentos, cuando éstos sean válidos. Discute cuando no estés de acuerdo en algo. Defiende tu punto de vista, pero respeta el de los demás. Respira profundo y aprende a escuchar.

Se paciente, que todo llega. Dios nos manda las cosas en el momento que es. Dios nos coloca personas en el camino por alguna razón. SIEMPRE hay una razón, aunque te cueste años encontrarla. El único que conoce el momento adecuado es Dios. Confía en Dios. Cree en Dios.

Medita en las noches sobre lo que hiciste en el día. Se positivo. Atrae lo bueno, ahuyenta lo malo. Haz una lista de sueños, ponles fecha, y conviértelos en metas. Imposible es sólo un adjetivo. Ni siquiera el cielo debe ser tu límite.

Nunca dejes de tocar piano. Toca al menos 10 minutos al día. Siente cada nota en tu piel. Haznos sentir cada melodía en el corazón.

Lee. Ten un libro favorito. Un poema favorito. Un autor favorito. Busca una cita que te defina.

Abraza a tus papás todos los días. Pídeles la bendición todas las noches. Diles siempre que los quieres. Nunca sabes cuándo van a dejar de estar ahí. Diles siempre donde estás. Sólo dí mentiras blancas. Aprende la diferencia entre una mentira y una mentira piadosa.

Aprende a decir que no. No seas condescendiente. No hagas cosas sólo por quedar bien. Prueba un cigarro, pero no agarres el vicio. No pruebes las drogas, no tientes ese vicio. Toma, pero con moderación. Colócate tu límite y respétalo. No tomes si vas a manejar. No manejes si vas a tomar. No dejes que un amigo maneje en estado de ebriedad. Todos necesitamos una buena pea de la cual reírnos años después. Pero trata que tus papás no la vean. Que sólo la vean tus mejores amigos. Que no la vean tus amigas.

Cree en el amor a primera vista. Cree en el amor por sobre todas las cosas. No tengas miedo de ser romántico. Se detallista. Aprende el valor de una rosa. Nunca sobrestimes el poder de un beso o un Te Amo.

Nunca te aproveches de una mujer. No juegues con sus sentimientos. No juegues con los tuyos. Cásate con la que te haga reír y te sepa escuchar. Con la que no quiera cambiarte y te acepte como eres. Con la que quiera a tu familia. Con la que sepa lo que es una familia. Recuerda que te casas con ella, y con los suyos, aunque no te guste. Crea una familia. Mantenla unida. Mantente unido.

Nunca olvides tus raíces. Nunca dejes a un lado lo que eres. No te niegues a ti mismo, mucho menos niegues a los tuyos.

Sólo quiero lo mejor para ti. Un mundo lleno de alegría, de dicha, de sonrisas, de éxitos y triunfos. Lucha por construir ese mundo, y si alguna vez llegaren a faltarte ladrillos o cemento, recuerda que aquí me tienes, para echarte una mano en lo que necesites. Cuando lo necesites.

Dieciocho años que apenas son el comienzo de una gran vida. Celébralos con la conciencia de que hoy no dejas de ser niño. De que hoy no te conviertes en hombre. De que hoy solamente hay una vela más en la torta, y un año más de aprendizaje.

Para mí, siempre serás mi gordo bebé de churros catires.

viernes, 21 de mayo de 2010

LA VIDA RESUMIDA EN COLAS Y LISTAS.

En esta ciudad hay una cuestión que se vuelve, inevitablemente, una parte integrante de nuestro día a día: Las colas.

Aquí se hace cola por y para todo. Cola para ir a la oficina. Cola para entrar al estacionamiento. Cola para comprar un cachito y un cuartico de jugo en la panadería. Cola para subir en el ascensor. Cola para regresar a tu casa. Cola para poner gasolina en la Texaco de las Mercedes (no puedo pelear conmigo misma, por más que intente sigo diciéndole “La Texaco”). Cola para comprar entradas para el juego de fútbol del domingo.

Entonces una se parte una uña en la mañana. Te las pusiste hace apenas dos semanas y hoy, cuando tienes un fin de semana a la vista en el que apenas vas a tener chance de respirar, te quedas con el dedo gordo mocho. Y tienes que decidir qué hacer a las cinco de la tarde: Ir a la peluquería (en Plaza Las Américas) y arreglarte el adefesio en la mano, o ir al Tolón a comprar las entradas para el partido del Caracas porque tu buen amigo no chequeó que leyeras el pin que te mandó cuando él estaba allá.

Te detienes durante diez minutos a pensar cómo puedes hacer. La señora de las manos está hasta las seis en la peluquería. Las entradas las venden hasta las 7:30-8:00. Y no puedes partirte en dos. Y haces algo que jamás te creíste capaz de hacer: Llamas al Ne para que te ayude a organizarte. “¿¡¿DESDE CUÁNDO YO SOY TU AGENDAAA?!? ¡¡¡ESTO FUNCIONA AL REVEEEESSS!!!”. Comprendes que él JAMÁS hará cola para comprar entradas para un juego de fútbol. Que simplemente, jamás hará cola para nada. Trancas y decides que lo mejor es llamar a la manicurista. Ufff, está hasta las 7:00 en la peluquería. Puedes hacerlo. Tienes que hacerlo.

Milagrosamente, no agarras casi cola cuando sales de la oficina. Llegas al Tolón y… La cola para comprar las entradas sale de la tienda, se mete en el pasillo de los baños, y da la vuelta. Hasta ahí llegó tu esperanza de acomodar tu pobre dedo gordo sin uña.

Te dedicas entonces a acordarte de tu amigo y de toda su estirpe. Sus antecesores y su futura descendencia, que nacerá con un pito en el oído por la “mentadita” de madre que les estabas dando incluso antes de que el susodicho se planteara tener descendencia. La cola sigue avanzando.

Ya te has quejado formalmente. Entiéndase, pusiste el respectivo mensaje en feizbuq y en tuiter. Le mandaste 200 pines a tu amigo y lo llamaste por teléfono, sólo para que entendiera que hay pocas mujeres en este planeta capaces de dejar de lado la peluquería por un partido de fútbol. “Si me quedo sin entrada será tu culpa, y llevarás ese peso en tu conciencia y en tu espalda por el resto de tu vida. Tú sabes que yo me encargaré de que así sea”. Él lo sabe.

Cuando tienes 50 personas por delante aparece alguien, y pregunta: “¿Ustedes están anotados en la lista?”. ¿¡¿¡¿QUÉ LISTAAAA?!?!?. Y te das cuenta entonces que desde que tienes uso de razón, tu vida siempre se ha marcado como un número en una lista. Desde la del colegio, pasando por la de Tascón, hasta la de las entradas para el fútbol.

Descubres entonces que una serie de personas se anotaron, quién sabe desde qué hora, en una lista. Que ésas son las entradas que se están vendiendo, y que luego que se acabe la lista, venderán el resto de las entradas a los pobres mortales como tú que ya tienen más de media hora esperando. Pero sólo van a vender dos entradas por persona, y tú necesitas tres.

Y sale alguien gritando: “¡JAVIER PÉREZ! ¿Quién es Javier Pérez?” Y el pana de atrás tuyo grita: “¡Si no me pides cédula soy yo!”. Te saca una carcajada la alegría y la capacidad que tenemos los venezolanos de sacar un chiste de todo. Quizás por eso es que estamos así. Reír por no llorar. Siempre es mejor.

Llamas entonces a tu amigo. “¡¡¡Guardas la entrada que te sobra CON TU VIDA que esa es pa’ mí!!! ¡¡¡ME LA MEREZCO!!!”.

Cuando por fin llegas al punto de la cola en el que ya la vitrina de la tienda está a tu lado (y asumes que ya la lista se acabó) intentas desesperadamente ver qué tan gordo es el fajo de entradas que quedan. Invocas a cuanto santo se te pasa por la mente, porque has visto demasiadas películas en las que las cosas se acaban justo a dos personas del protagonista.

Entras a la tienda y confirmas que, efectivamente, sólo te van a vender dos entradas. Sales y les tomas una foto. La envías por pin con el siguiente texto: “Tengo sólo dos ¡La que te sobra es mía!”. Llamas al Ne y le das la buena noticia para ti, y la mala para él. Le sale partido de fútbol el domingo. Le sale “cojeculo”. Le sale compartir el mismo aire con 12.000 rojos y 4.000 gochos enardecidos. Le sale huir de los pacos otra vez. Parir para comprar un tequeñón y resignarse a no beber cerveza. Dejar la comodidad de su cama el domingo para acompañarte, nuevamente, en tus “guevonadas”. Sabes que en el fondo, es él quien ahora le menta la madre al mijitico. Sonríes.

¿Pero qué más va a hacer? Si tú eres así, y así te ama, y así decidió comprometerse contigo. “Pero cuando nos casemos, te vas sola a tus juegos. ¡¡¡El año que viene no me calo esta vaina!!!”. =D


P.S.: Te dio chance de llegar a la peluquería y pintarte, por primera vez en tu vida, las uñas de rojo. En honor a tus equipos. Te sientes rara y aún no te acostumbras. Esperas que sea una sensación pasajera. Sino, uñas claritas contigo el lunes.

miércoles, 19 de mayo de 2010

¡FELIZ NO CUMPLEAÑOS!

En estos días cumplió años una muy querida amiga. Esas de la infancia, que desaparecen un ratito, vuelven en la adolescencia y se quedan para siempre. Pero no están en tu cortejo porque se van de viaje y llegan pocos días antes de tu boda (aunque están conscientes que pagarán muy caro semejante desplante sentimental).

No pudimos reunirnos el día de su cumple, porque no sólo le cayó atravesado, sino que le resultó por demás complicado. Así que decidimos hacerle una pequeña reunión, conformar un petit comité y caerle en su casa el fin de semana. Aunque parezca mentira, la mente maestra tras el siniestro plan no fui yo. A veces los manguitos no se caen tan rápido de las matas.

Nos dividimos la comida y la bebida y cada una aportó algo. Una pequeña picadita con muestras de habilidades semi-culinarias de las que no se van a casar y que dejaron mal a la futura ama de casa que sólo llevó quesitos.

Este tipo de reuniones definitivamente son lo máximo. Y la compañía no pudo ser mejor. Mientras tomábamos tintitos de verano (una obscura artimaña para pasar el vino más fácil y prenderte más rápido) conversamos de temas increíblemente diversos: Adultos, infantiles, gallos, memorables, y algunos incluso, interesantes.

Así, reafirmamos que ninguna ha superado a Leo DiCaprio o a Brad Pitt. Mucho menos a los BSB. Que aún conservamos la camisa que compramos en el concierto (junto con la entrada por supuesto) y que estamos seguras que la usaremos dentro de 30 años cuando vayamos a verlos nuevamente y ellos estén más viejos que nosotras, pero igual de bellos. Y seremos entonces como las señoras que hoy siguen yendo a ver a Menudo en “El Reencuentro” y entenderemos, sólo en ese momento, lo que ellas sienten cantando y bailando canciones que ya ni en las bodas se escuchan.

Me sentí como un extraterrestre cuando empezaron a hablar de la crisis de los 25. Cuando dejé de interiorizar mi asombro porque yo no sufrí ningún trastorno emocional en los días previos y posteriores a mi cumple y alcé mi mano para decir “Mi nombre es Carolina Trinitario, yo no sufrí una crisis a los 25 años” todas me dieron, casi al unísono, la respuesta: “Tu OBVIAMENTE no sufriste la crisis de los 25 porque ya estabas comprometida para esa fecha. ¡¡¡Grandísima galla!!!”. ¿Será cierto?.

Tendré que esperar la “crisis de los 30” para saber si es que soy inmune al fenómeno del envejecimiento enfermizo o si la teoría planteada esa noche fue completamente cierta y mis amigas se merecen el título de Doctoras Honoris Causa en Psicología Femenina Avanzada.

Y como siempre se tejen hilos que unen una conversación con la otra, se dedicaron estas mujeres a planearme la bien llamada “Despedida de Soltera Extraoficial”. Aquella que será efectuada sin entes maternos que limiten la candidez de los juegos y me repriman de la rasca que debo (al parecer obligatoriamente) agarrar ese día. Deséenme suerte, porque yo, particularmente, ¡Lo que les tengo es miedo!.

Y seguimos viendo hacia el futuro y ya éramos mamás. Yo de tres, una de uno, una de ninguno… A menos que el esposo le jale demasiado, le pague las lolas y la lipo tras el parto y le de una buena mesada para mantener a la pobre criatura (no, no se refería al bebé). ¡Y Dios nos libre de tener un bebé feo! Aunque bueno… Si es niña se puede acomodar con moñitos, lacitos, sombreros y falditas. Pero un varón feo… Uy… Ese sí que la tiene difícil…Ése va a tener que nacer con tremenda personalidad para poder enfrentar al mundo. (Destáquese que la que menos opinó sobre el tema de la belleza infantil fue la futura esposa, porque es como que la que está más cerca de ser mamá -aunque todos sabemos que eso no es necesariamente cierto- y aquí se sabe que la lengua es el castigo del cuerpo).

Además, si uno se casa y va a tener bebés necesita un buen trabajo. El problema, el pequeñísimo problema, es que ninguna está contenta en su trabajo. Es más, no estamos ni contentas con nuestras carreras. ¿Quién nos dijo que lo nuestro era la Arquitectura o el Derecho?. ¿¡¿Quién NO nos dijo que no nos metiéramos en esa vaina?!? Pero bueno, siempre estamos a tiempo de abrir una agencia de turismo (pudo haber sido un preescolar… Pero ya habíamos sobrediscutido el tema de los niños) o ser el primer grupo de reggaeton femenino. No. Mentira, las mujeres no podemos cantar reggaeton. ¡Mucho menos nosotras!.

Y una empieza a darse cuenta cuándo el tintico de verano va haciendo efecto en el momento en que se le cambia el nombre al perro. Y ya no es Romano, sino Romeo. Y es hijo del que conociste toda tu vida y murió hace pocos meses. Y por más que intentes llamarlo Romano, sólo puedes decirle Romeo. Y haces que tu amiga entienda que, por más que lo lamentes y ella lo odie, tú, de ahora en adelante, siempre le dirás Romeo y serás su Julieta.

Llega así el momento de sacar la torta y entonar como las mejores amigas, las gallas y los manguitos que hemos sido desde los últimos trece años un “FELIZ FELIZ NO CUMPLEAÑOS, ¡PARA TÚ!, ¿PARA YO?” y despedir con un excelente pie de limón una noche de buenos momentos, grandes recuerdos y sonoras carcajadas.


P.S.: Se les agradece que la próxima vez se acuerden de tomar fotos al llegar. Quedó demostrado que a las dos de la mañana una no es gente para pararse decentemente ante una cámara fotográfica y es preferible (como hicimos) ni siquiera tomarse la molestia de hacer el intento. Ya sé que la clásica es el 13 de Diciembre en la esquina de mi casa, con el arbolito de fondo ¡Pero podemos ir cambiando el repertorio coño! Jajajaja ;)

martes, 18 de mayo de 2010

DE UNA PEQUEÑA FANÁTICA A UN GRAN FANÁTICO. Carta abierta al mejor de los mejores amigos.


Mi querido mijitico:

Con los ojos aguados leí tu nuevo post en tu nuevo blog (esto de que escribas en dos a la vez me complica enormemente la existencia, pero trato de mantenerme al paso en ambos). Hablas de la emoción de los que no se dejaron emocionar, y con ello me agarraste el corazón, me lo apretaste y me lo pusiste chiquitito.

Sé que lo escrito no iba sólo conmigo, ¿Pero cómo hago si tengo un corazón y un ego tan grandote como el universo? Me lo agarro todo pa’ mí y me creo protagonista de mi propia novela y coprotagonista de las novelas de los demás. Máxime cuando es en mi propio nick de feizbuq donde haces público el material (y quizás parte de la inspiración) para tu nuevo post.

Y es que en mi nick yo celebraba la victoria blaugrana, esa victoria de una institución que, como dices, está a no menos de 3.000 km de distancia. De ese equipo de la ciudad donde nació mi padre, y de la provincia donde nació mi madre. De ese país por el que mis abuelos pelearon en la guerra mientras mis abuelas los esperaban con hijos en las casas. Con unos jugadores que hablan (la mayoría de las veces) un idioma distinto al nuestro. De ese equipo, esa ciudad, ese país, esos jugadores, y ese idioma que, de una forma u otra, arrastra parte de mi corazón hasta él.

Sí, sólo parte de mi corazón mijitico. Y aquí te doy tu primera victoria: Esa parte no es la más grande. Es más, estoy segura que no es ni tan grande como tú mismo crees que es.

Tengo un corazón enorme, yo lo sé y sé que tú lo sabes (aquí ves qué tan grande es mi ego también). Pero por más grande que sea hablemos claro los dos: ¿Tú crees que podría querer más a esa tierra tan lejana, con todo lo que tiene y que, definitivamente, me une a ella, que a esta hermosa y colorida tierra que me vio nacer y crecer? ¿Que podría querer más a esa tierra tan seca que a ésta con sus ríos, playas, selvas, montañas y (mis idolatrados) tepuyes? ¿Que podría querer más a esa tierra dividida en provincias que sólo quieren ser independientes que a ésta en donde no hay fronteras y la gente es más cálida y más alegre entre cada pueblo y ciudad? ¿Que podría sentir más mío un “¡Qué viva España!” que un “Yo nací en esta rivera del Arauca vibrador”?

¡Pues claro que no mi mijitico! Soy catalana de la más pura cepa, pero más que ello, ¡¡¡Soy la más orgullosa primera generación de mi familia nacida en esta hermosa tierra de gracia!!! El catalán corre en mis venas, el venezolano está tatuado en mi piel. Mis ojos sólo ven Ávilas y Orinocos, mis labios sólo hablan caraqueño. Mi piel sólo se estremece con un gloria al bravo pueblo, y mis oídos sólo distinguen al turpial. Para mí no existen árboles sino araguaneyes y no existen flores sino orquídeas. No hay Everest, sólo Pico Bolívar. No hay Sahara, sólo Médanos de Coro. ¿Y dime qué tiene Bora Bora que no tengan nuestros Roques? (está bien, quita los bungalows de lujo de ese infeliz correo que llega SIEMPRE en horas de oficina, pero tú y yo somos aventureros y una carpa la disfrutaríamos igual, además ¿Qué hay más cómodo en este mundo que un chinchorro?).

Tenemos la inocencia indígena, la viveza caraqueña y la jodedera maracucha. Tenemos un puente sobre un lago, que si lo cruzas, ¡Sientes una emoción tan grande que se te nubla la mente!. Tenemos también un río loco, en el cual Venezuela palpita como un órgano vital. Tenemos selva inhóspita, amplias sabanas, sierras frías, cálidos desiertos, paradisíacas islas, celestiales playas (Dios, es que nosotros, NOSOTROS, ¡¡¡Tenemos a Playa Medina!!!). Tenemos amaneceres llaneros y relámpagos del Catatumbo. Tenemos la caída de agua más alta del mundo, el lago más grande de Suramérica, el teleférico más alto y largo del mundo, las rocas más antiguas del planeta, y las personas más alegres del universo entero. Es más, tenemos tanto que hasta tenemos el peor y más resentido de los presidentes.

Y todo esto te lo dice una pobre caraqueña que, sentada en su oficina, no hace más que soñar en conocer algún día toda esa grandeza de la que habla (tan orgullosa como si la hubiera visto con sus grandes ojos) con un nudo en la garganta, y que sólo quiere que al naufragar entierren su cuerpo cerca del mar... En Venezuela.

Pero bueno, me desvío del tema. Mea culpa, lo admito. Celebré a Pedro, Messi y hasta al pobre infeliz del Valladolid que nos dio el primer gol. Pero no estaba ahí contigo para celebrar a Romero. Para chocar mis palmas con las tuyas y celebrar con un abrazo gritando ¡¡¡LA PAVOSA NO SOY YO!!!. No estaba en el medio de la mitad del centro mismo del campo, última fila de gradas, bajo nuestra flamante bandera. No estaba con mi gorrita bebiendo cerveza. No estaba en nuestros puestos VIP tan cálida y cariñosamente reservados con dos horas de antelación.

Estaba en mi casa. Con mi familia. Con mi primo, a quien no veía desde hace 3 años y que tenía 11 años sin venir a Venezuela y sin ver a la mayoría de nosotros. Con mi primita de 4 años, que es primera vez que toca esta tierra. Con la esposa de mi primo, que no conocía nuestra casa ni a mi bella familia. Estaba rodeada de primos, viendo la radiante sonrisa de mi abuela de 93 años por tener ahí, por fin, a tres de sus cuatro nietos y a una de sus cuatro bisnietos. Estaba rodeada de madera fina, como dirías tú.

¿Pero quieres que te cuente cómo lo viví?

El estadio me queda a cinco cuadras de mi casa (sí, sabes que soy una exagerada y que siempre hablo en cuadras llaneras, pero tú me entiendes). Estábamos llevando la comida a la mesa y ¡PUM! ¡PUM! ¡PUM!: Los fuegos artificiales. Empezaba el juego. Dani y yo cruzamos miradas, hicimos puchero y (sin que nadie entendiera lo que hacíamos) empezamos a entonar “ROOO DALE DALE ROOO DALE ROOO DALE ROOO DALE DALE ROOO”. Cuéntame mijitico, ¿Cuándo pensaste tú que yo podría cantar esa canción? Ahí tienes tu segunda victoria.

Minutos después se escucharon los fuegos artificiales de nuevo. Seguíamos sentados en la mesa. “¡¡¡GOOOOL!!!” Grité con una sonrisa en el rostro. Segunda vez en la tarde que me picaba todo por dentro porque estaba en una silla y no en las gradas. Porque estaba en mi balcón y no en el estadio. Porque estaba tomando refresco y no cerveza. Porque estaba comiendo parrilla y no tequeñón. Porque no podía agarrar a todo el mundo, prepararme una lonchera, y largarme al estadio.

Y quizás tú no entiendas por qué no me podía largar hasta allá contigo. Por qué no fui una caradura como dice la canción. Para ti el fútbol lo es todo, lo primero, lo del medio, lo último. La prioridad. Para mí, en cambio, no hay NADA más importante que la familia. Y no vayas a creer que te creo un insensible desligado que en verdad vendería a su madre por ver al rojo salir campeón (aunque me preocupa saber que en esa mentecita perversa tuya la idea debió pasar fugaz por una milésima de segundo cuando llegó el empate a tres minutos del final). Ambos queremos a nuestras familias, pero de manera diferente. Ambos sentimos el fútbol, pero de manera diferente. Y eso, precisamente, es lo bonito de nuestra amistad: Que somos diferentes. Porque, seamos sinceros… ¡Qué aburrido sería si fuéramos iguales! ¡No podríamos pelear tanto!

Pero sí coincidimos en algo. Sí somos iguales en algo: Los dos queremos al Rojo (¡Al equipo mijitico! ¡Al equipo! ¡FOCUS!). Tú más que yo, eso jamás podrá ponerse en tela de juicio. Tú llevas toda tu vida siguiéndolo, tan fiel como el mejor de los esposos. Yo sólo llevo dos meses y alguito. Y lo quiero porque TÚ me enseñaste a quererlo. Ahí tienes tu tercera victoria.

Y así, escrito en letras chiquitas, para no tumbarte la fama… Hay otra cosa (seguro que entre muchas otras) en la que ambos también coincidimos: Los dos sabemos que el Barça es el mejor equipo del mundo. Así sea por un mísero tweet en el que el subconsciente nos engañó, pero lo sabemos ;)

Tras un largo rato, volvieron a estallar los fuegos artificiales. Pelé los ojos, puse cara de asombro, alcé los brazos y grité “¡¡¡GANÓ CARACAS!!!”. Y volvimos Dani y yo “ROOO DALE DALE ROOO DALE ROOO DALE ROOO DALE DALE ROOO”. Aquí entre nos: Se me aguaron los ojos de pensar en la rumba que debía haber en el estadio y se me puso chirriquitiquitico el corazón por no estar ahí. Cuarta victoria mijitico.

Pero el golpe final me lo diste en tu blog. Cuando imaginé tu bufanda extendida sobre los asientos que mis primos, mi novio y yo hemos ocupado junto a ti (Bueno… No teóricamente, porque siempre estás de pie, sólo te vi sentado en el juego contra la Universidad de Chile, después del tercer gol y en vista a la inminente derrota). Te pusiste un traje de Ninja, sacaste una daga y me cortaste la yugular. Fuiste Raiden y yo Tanya, y me hiciste un fatality. Dejaste a Rocky Balboa y a Rambo como unos nenés de tetero.

Dices que nadie es quién para decirle a alguien cómo y cuándo apoyar a un equipo o lo que sea, pero cuéntame mijitico, ¿Cuántas discusiones al respecto hemos tenido nosotros? Al fin y al cabo, tú y yo sabemos que si hoy me sé las canciones del Caracas y arrastro a mi gente al estadio cada vez que puedo es porque un día nos peleamos como “fanáticos virtuales” y me regalaste una entrada a un partido que aún no tenía tan siquiera fecha.

Y admito algo: Mea culpa de nuevo por ponerme la camisa del Barça y no la gorra del Rojo el domingo (ya ni sé por qué victoria vas, pero con esa afirmación ya tienes otra). Mea culpa por haber asistido a juegos “más intrascendentes” pero no haber estado allá para pelear y sudar el título contigo y con el equipo. Pero no me metas en ese saco mijitico, no me incluyas en ese tajante “eso no es con ellos”, porque, aunque tú no lo creas ¡ESO SÍ ES CONMIGO!.

No seas un intolerante tolerante cuando ves en mi feizbuq que le canto al Barça y no al Caracas. Y no seas más intolerablemente tolerante cuando felicito a tres grandes equipos en un nick. Sólo te pido que seas mi gran amigo y que entiendas que mientras aún ando en pañales con el rojo (¡El equipo mijitico! ¡EL EQUIPO!) ya soy una adulta con el Barça, porque he crecido con él. Déjame madurar mi amor, mi pasión, y disfruta conmigo viéndola crecer. Se ese papá que encauza a sus hijos en el camino a lo bueno. Hasta ahora lo has hecho bien, ¡Muy bien!.

Yo por mi parte seguiré yendo al estadio. Pero mantengo mi posición, y sólo espero que entiendas que los domingos se me cruzan los cables y hago corto circuito si tengo que decidir entre mi familia en mi casa y mi pana en el estadio. No me pongas en una situación difícil ni me metas en tu saco de intolerancia. Sólo ese día de la semana, los demás, tienes todo el derecho a destruirme (¡Pero exclúyeme de tu Apocalipsis si me cae un cumpleaños, aniversario o similar en día de partido!).

En ti queda la decisión de guardarme un asiento o no. En mí queda asegurarte que si voy, y el asiento no está guardado, empujaré al pana que esté a tu lado y lo veré de pie. Total, ya sé donde te “sientas”, y de eso, ¡No te puedes escapar!.

Levanté los guantes y me diste knock-out. Pero sigo dispuesta a darte la pelea. Nos vemos en el Caracas-Táchira, última fila de gradas, en el medio de la mitad del centro mismo del campo. Bajo la bandera de Venezuela.


P.S.: La victoria más grande mijitico, la tienes en la segunda línea del título de este post. ¡TQM!.

viernes, 14 de mayo de 2010

¡¡¡PURA VIDA!!!

Subir 12 pisos de escaleras (porque el ascensor tiene tanto tiempo dañado que ya ni recuerdas qué se siente subir en él) y llegar a una oficina sin aire acondicionado (porque CORPOELEC decidió clasificarte como un Alto Consumidor Energético) tiene de vez en cuando y de cuando en vez sus beneficios, por ejemplo, conseguir entradas para el lanzamiento del nuevo CD de Los Pericos en Caracas.

Desde el viernes pasado había cuadrado una salida con mis amigas del Postgrado para vernos el miércoles en la noche (niñitas, si me leen, el martes no las embarco, ¡LO PROMETO!) pero son tan lindas y comprensivas que accedieron a refecharlo para la semana que viene. Así que a las ocho de la noche de este miércoles me lancé al Hard Rock Café para el mencionado evento, con la fiel, excelente y abnegada compañía de mi Ne.

Debo confesar que AMO la música (dejando aparte la salsa, el heavy metal y el vallenato) pero soy increíblemente mala para relacionar artistas con canciones, así que cuando el Ne (que es igualito a mí en ese aspecto) me preguntó “¿Y ellos qué cantan?” No pude sino responder “Si te vas, que te vaya bien bien bien que no te quiero ver más más más* (canción cantada a todo gañote con mis amigas en medio de mis despechos, simplemente inolvidable).

* Nota: Gracias a Joe por aclararme que "Si te vas, que te vaya bien" es cantada por Mata Rica y NO por Los Pericos. Queda demostrada así mi pésima capacidad de relación canción/cantante. ¿Para qué están los amigos sino para enseñarte cosas nuevas todos los días? :)

Llegamos al HRC justo a tiempo para agarrar la última mesita que quedaba libre, en el rincón maaaaaas lejano a la tarima. Pedimos nuestros traguitos y me quedé con las ganas de tomarme mi Huracán, porque resulta que gracias al criollismo vandálico de algunos caraqueños, en este tipo de eventos los tragos los sirven en vasos plásticos y te decomisan la tarjeta de crédito y la cédula hasta que pagas, a fin de que no te robes el vasito que te venden en 99 BsF. y/o dejes el tremendo mono en la factura. Welcome to Venezuela, ¡This is a beautiful country!.

La banda se montó como a las nueve de la noche. Y yo tan chiquita y tan lejana de casualidad podía verle el cabello al que tenía el peinado más levantado. “¿Nené, será que no te importa si me acerco un pelín a la tarima para tomarles una foto?”... No volví a la mesa hasta que se acabó el concierto.

¡¡¡Calma pueblo!!! ¡Tampoco dejé al Ne solo! A los tres minutos y ubicando un lugar donde mi amado demofóbico no sintiera que lo iban a aplastar, lo mensajee, lo llamé y le escribí por el pin hasta que respondió (seguramente criseado) “¡¡¡PERO NOS VAN A QUITAR LA MESAAAA!!!” “¡No importa! ¡Aquí está muy divertido! ¡¡¡VEEEENTEEE!!!”. Apuesto mi vida a que en ese instante se le hinchó la vena, hiperventiló y pensó “En verdad moriré por culpa de esta caraja. “¿¡¿Quién me manda a mí a seguirle haciendo caso a sus guevonadas?!?”.


En medio del concierto sucedió lo que esperábamos. Nos sabíamos todas las canciones que cantaron (¡Menos las del álbum nuevo por supuesto!) así que cantamos, gritamos, brincamos, le documenté medio concierto al Mijitico (porque según él, que fuéramos el Ne y yo era botar dos entradas) y… ¡¡¡Me encaramé en la tarima a bailar!!!... =D

¡¡¡Párate y mira, mira como se mueve, mira como baila, mira como salta!!!

De más está decir que gocé un universo entero. Soy de esas que viven la vida bajo el precepto de “baila como si nadie te estuviera viendo” y mientras no cabía en mi misma del entusiasmo y la alegría de estar ahí haciendo el ridículo (como diría mi Ne) no podía sino rememorar esa Semana Santa hace unos 5 años en la que (literalmente) arrastré a Irene conmigo hasta la tarima de Señor Frog’s cuando pidieron tres voluntarias para un juego. 66,6% de probabilidades de ganar y perdimos por un ataque de risa. Así somos.

Y ya que estaba en la tarima me lancé una de paparazzi y fracasé rotundamente. Sonrisa número 5 al guitarrista: “¿Te tomas una foto conmigo?” “¡Sí claro!”.

Lección de vida: Revisar que el BB no tenga el zoom puesto antes de tomar la foto

En medio del concierto mandé al Ne a comprarme el CD (sí, soy Hitler, lo sé) que, cabe destacar, vendían justo al lado de la mesita donde habíamos estado tan cómodamente sentados hasta que la multitud pudo más que yo. ¡Es que no me podía ir de ahí sin una copia firmada!.

Sepan ustedes que el cantante de Los Pericos es un odioso. Me acerqué a la tarima, le mostré el CD, le grité que me lo firmara, me vio y siguió derechito sin dedicarme manquesea una piche sonrisita. Y entonces vi al guitarrista (con quien me tomé la fracasada foto y al lado de quien bailé en la tarima). Sólo de mostrarle el CD se me acercó y me lo firmó. Y vuelvo yo, más salida que un balcón: “La foto que nos tomamos me salió mal, ¿Podemos tomarnos otra?” y no es que se agachó, es que me dio la mano y me encaramó en la tarima con él. Felicidad de las felicidades nuevamente.


Mención aparte merece el honor que el grupo le hizo a esta tierra que tanto los ha apoyado a lo largo de su carrera: Uno de los instrumentos centrales de la canción “El Hombre” de su nuevo CD es, señoras y señores... ¡¡¡UN CUATRO!!!. Emoción total, venezolanismo exacerbado y patriotismo orgulloso y feliz en medio del concierto cuando uno de los panas agarró su cuatrico y se inspiró con él en el escenario. ¡Es que le ponían unas maracas a la canción y me hubiera dado algo ahí mismo!.

Así que pasamos una noche diferente y logramos escaparnos y despejarnos un ratito de la rutinaria vida nocturna caraqueña en medio de musiquita y muy, muy buena vibra.

Quiero encontrar lo que quiera
Saltar mis ideas y poder ver mas allá
Dar por terminado hoy lo viejo
Sentir todo el tiempo un primer beso

(Los Pericos. Canción: Pianito, Album: Pura Vida)

miércoles, 12 de mayo de 2010

CRÓNICA DE UNA CONVERSACIÓN CON EL NE.

Ne: Si te cuento... hablando de incomunicados... estoy en mi salón de clases donde debería tener clases, pero me acabo de enterar que los profesores están en paro hoy y mañana :s...:s...:s

Ahora bien, tú te preguntarás: "Y por qué el gordo no agarra su carro y se va a la oficina?"... y en ese preciso instante y antes de que me hagas el precitado cuestionamiento, respondo a tu inquietud: "PORQUE ESTA CAYENDO UN PALO DE AGUA DE LA VERRRRRRGAAAA!!!! y estoy totalmente incomunicado con el mundo exterior a este edificio!!!:'(" graciaaass.....

Yo: NENEEEE!!!! Ayer salio en Twitter que habían convocado paro nacional de universidadeeeeessssss!!!

Se me olvidó decirte! Pero bueno, más vale tarde que nunca. No? ;)

Ne: :ooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooooo

:'((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((

ERES LA PEOOOOORRRRRRRRRRRRRRRRRRRR!!!!!!!! YOU MADE MY DAY LOST!!!!!!!!!!!!!!! (N.T: Me hiciste perder el día) I HATE YOUUUUUUUUUUUU!!!!! :'((((((((((((((((((((((((((((

Y AUN SIGO ATRAPADOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO :'(((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((((

TE ODIOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!!!! :'(((((((((((((((((((((((((((((

(PS: ENTIENDASE ESA CANTIDAD VERGATARIA DE REPETICON DE SIGNOS... UN SEÑOR BERRINCHEEEEEEE!!!!!!!)

Yo: Ay! Pobre nene que berrinchea!

Pero si usted también tiene Twitter! UUUUUUSEEEEELOOOO!!!!

Lea El Universal y Globovision y deje a Chataing y Andrés Lopez! ;)

Ne: Odio las noticias... ya me deje de eso... es la única manera de que sea feliz y no esté amargado! ;)

Yo: Tons quédate feliz y no amargado atrapado en la universidad =D

P.S.: Esta conversación NO ha sido alterada. Sucedió tal como la leen... La magia del Copy-Paste.

martes, 11 de mayo de 2010

DE MIS FOBIAS.

Existe una cuestión en mi enrevesada personalidad que choca enormemente con mi espíritu aventurero: Sufro de aracnofobia superlativa y bichofobia general. Cualquier ente vivo que tenga más de cuatro patas constituye una amenaza para mi integridad física. Y la suya.

Un amigo me dijo una vez que no tenía por qué tenerle miedo a los “bichitos” (así como si fueran un perrito, un bebé, algo de lo más cuchi) “¿Qué harías tú si vieras a un gigante? Te asustarías y lo máximo que podrías hacerle sería morderle el dedo gordo del pie, ¿No?”. Sí claro, por supuesto, ¡Con la única diferencia de que yo no podría matarlo con veneno letal! (Aquí habrá quien tenga sus dudas, lo sé y lo acepto, como toda buena cuaima que se respete).

Y es que me dan una grima terrible. Algunos incluso me provocan náuseas tan sólo de verlos o sentirlos revoloteando cerca de mí, violando inclementemente la soberanía de mi espacio aéreo personal.

Así, hablemos de los cocos. Que cosa tan insignificante pero tan desagradable. Me da de todo el sonido que producen cuando chocan con algo. Y chocan con TODO. Es imposible que un coco y yo convivamos más de 1 segundo en una misma habitación. Él entra, y yo salgo despavorida por el otro lado, pegando gritos como si la misma sayona se hubiera apersonado en mi cuarto. Y no falta mi papá diciendo “Mi amor, pero si es un coquito nada más, pobrecito, esos animalitos no hacen nada”. No harán nada, pero son tan desagradables que ni mi gata se acerca a ellos.

Y pareciera que tengo un imán para atraerlos. Anoche, por ejemplo, la mamá de los cocos decidió que DEBÍA entrar en mi cuarto. Esa cosa era realmente gigante, debió venir volando desde Kenia. Afortunadamente la ventana estaba cerrada, pero la golpeaba amenazadoramente, y miraba hacia adentro mientras revoloteaba atrapada entre la reja, el vidrio y el trozo roto de mosquitero que mi papá no ha arreglado desde que nos robaron (sí, entraron por mi ventana los muy desgraciados). Y volvió mi papá: “Pero si es sólo un coquito mi amor” ¿¡¿¡¿COQUITO?!?!? ¡¡¡Por cosas como ÉSA uno no puede referirse a esos animales como “coquitos”!!!. Y el Ne por el pin “Tú exageras burda, seguramente es un pobre coquito”. No. Era un coco gigante. G-I-G-A-N-T-E.

Y las cucarachas... No… Eso si es insufrible, repulsivo, odioso, repugnante y asqueroso. En mi caso particular, duermo con una lata de “FLI” (A.K.A. Baygon o Raid) en mi mesita de noche, porque hasta pisarlas me da asco. Yo las clasifico en tres, por orden de repulsión:

1. Cucarachas:
Aquí entran aquellos insectos rastreros, marrones, de largas antenas, de cantidad de patas indefinida (nunca me he detenido ante su cadáver a ver cuántas tienen, y no pienso entrar en Wikipedia porque si veo la foto vomito aquí mismo) que tienen un tamaño “decente”, es decir, no más de dos o tres centímetros.

2. Cucarachas voladoras: Nunca estoy suficiente tiempo en la habitación para distinguir si lo que entró fue un coco o una cucaracha, mi papá se encarga de decirme que “era” tras el respectivo zapatazo.

3. Cucarachas radioactivas: Estas son las peores. Son las más grandes. Y les digo así porque tienen una peculiar manchita de un tono amarillezco (que de sólo verlo me produce náuseas) alrededor del cuello. Estoy segura que podrían usar sus largas antenas para transmitir en frecuencia modulada. Por supuesto, son estas infelices las que siempre se atraviesan en mi camino. Y tardan HORAS en morir.

Cabe destacar, yo soy alérgica al “fli”. Así que por lo general debo permanecer dos horas fuera de mi cuarto, hasta que pase el efecto de la media lata que rocié sobre el atónito insecto que en medio de su agonía debía preguntarse qué era esa cosa gigante y de ojos desorbitados que se abalanzó sobre él con un grito de guerra en medio de una llovizna de desagradable olor que lo dejó mareado y paralizado.

Es que también tengo mala suerte. Un día, terminando de ducharme, me inclino para enrollarme la toalla cual turbante en el cabello… Y cae frente a mí un alacrán. Del tiro no pude ni gritar. Me quedé paralizada. Obviamente, cuando reaccioné el grito vino con retroactivo. ¿Qué probabilidades hay de que esto suceda una segunda vez? En mi caso, TODAS. Así que ya no doy chance a una tercera. Quedé paranoica y reviso ducha, toallas y cortina de baño antes de abrir la llave.

Dígame en la parcela… No me acuesto sin que el Ne me sacuda las sábanas, la almohada, la cobija y levante el colchón. En la piscina vivo sacudiéndome los pegones: “¡De bolas gorda, si tienes encima el pegoste ese del bronceador que huele a coco!”. Y apenas empieza a bajar el sol soy una mata de nervios con piernas. Ahí sale cuanta cosa extraña esté documentada (o no) en un libro de biología. Desde la avispa con alas de un metro de envergadura hasta el milpies que si te pica, mejor ni te cuento.

Y las arañas… Ni hablar. Hasta las finitas que están en cada esquina en TODAS las casas me dan miedo. Una vez tenía mi linda patita metida debajo del cojín del sofá y una desgraciada como de cinco centímetros me caminó por encima. Podría jurar que intentó morderme. Literalmente me encaramé en el lavamanos con el pie bajo el grifo llorando del asco/terror. Lo mismo que la vez que sentí “algo” cuando me puse el zapato y se me ocurrió meter la mano a ver qué era. Lloré desconsolada como por 15 minutos.

Y es que te las muestran en fotos y en películas como con ochocientos ojos, colmillos y pelos. Y tejen esa telaraña que parece un algodón de azúcar mal hecho, y se posan en ella como si estuvieran flotando, y tú ni entiendes cómo llegaron ahí, dónde empieza y dónde termina la vaina. Y para colmo salen a decirte que son venenosas. ¡¡¡Y HAY GENTE QUE SE LAS COMEEE!!!

Confieso que a lo ÚNICO que le tuve miedo cuando mi mamá dijo “¡Me gané un viaje a la Gran Sabana!” (Sí, ella es de las que se gana motos en casinos y viajes en supermercados) era a que me saliera una tarántula en alguna parte. Porque para colmo Hollywood y NatGeo les han dado una subliminal cualidad de brincar o caer del cielo y atacar al “enemigo” que no es más que un pobre pendejo como uno que va caminando tranquilo en la selva.

Y para los curiosos, no, no me salió ni una mísera arañita. Pero todas las cucarachas del campamento decidieron dormir durante dos noches en el cuarto donde había dos mujeres solas. Murphy, siempre conmigo.

Lo único con más de cuatro patas que tolero son las mariposas. Y vuelvo y repito: Las chiquitas, las bonitas, las de colores. Las gigantes que salen de noche y que mi gata me traía a la cama a las tres de la mañana me producen lo mismo que un coco o una cucaracha. Jamás lo de una araña. Eso es una sensación aparte, indescriptible. Como un brebaje de pánico con terror, paranoia, angustia, aprensión, desesperación y llanto. Ustedes entienden, ¿No?.

domingo, 9 de mayo de 2010

GRACIAS MAMA.

Gracias mamá.

Gracias por darme la vida. Por ése cálido espacio dentro de ti. Por esos nueve meses de espera, de caricias y palabras a través de tu piel. Por sostenerme en tus brazos en medio de mi fragilidad. Por hacerme fuerte a través de tu pecho. Por las noches de insomnio compartidas. Por tus ojos en los míos.

Gracias por acompañarme a crecer. Por sostenerme en mis primeros pasos y esperar ansiosa mis primeras palabras. Por llevarme de tu mano con una sonrisa en tu rostro. Por darme valores y principios. Por los regaños. Por tus lágrimas y las mías. Porque nunca me faltó nada y siempre he sido feliz.

Gracias por acompañarme en el colegio. Por los proyectos, los trabajos, las maquetas y los dibujos. Por despertarte temprano y acompañarme en el desayuno. Por enseñarme a esperarte para almorzar. Por las fastidiosas reuniones de padres y representantes. Por buscarme después de la coral. Por ponerme la medalla y hacerme bachiller.

Gracias por acompañarme en la universidad. Por tu preocupación cuando aprendí a manejar. Por las tortas para estudiar. Por estar siempre pendiente de que la luz estuviera apagada. Por enseñarme a nunca aceptar el fracaso hasta no hacer el último intento, y a no hacer el último intento hasta no haber triunfado. Por esas palabras en mi espejo que aún me sacan lágrimas cuando las leo. Porque las dos juntas pasamos Introducción al Derecho. Por los padrenuestros a la hora de mis exámenes. Por tu cara al verme en mi toga. Por haberme regalado tu medalla. Por haberte puesto de primera mi medalla.

Gracias por acompañarme en la vida. Por ser mi amiga y mi compañera. Por enseñarme que no hay límites, que sólo hay cielo. Por hacer realidad mis sueños. Por ayudarme a trazar mis metas. Por ser mi ángel de la guarda, mi escolta y mi custodia. Por ser la bendición de cada despertar y cada anochecer. Por hacerme mejor persona cada día de mi vida.

Gracias por dejarme ir. Por haberme dado todos los cimientos que necesito para construir un nuevo hogar. Por haber sido mi nido y mi cobijo todos estos años y ahora darme alas y dejarme volar.

Gracias porque en ti mi vida tiene rumbo y sentido. Porque tu ejemplo me lleva a trazar mis horizontes y dirigir mi sendero hacia ellos. Porque me regalas una galaxia de emociones con cada sonrisa, cada gesto, cada lágrima y cada palabra.

Gracias por hacerme mujer. Por hacerme hija. Por hacerme hermana. Por hacerme tuya.

Porque más que quererte, no puedo sino amarte y adorarte.

Feliz día de la madre.

viernes, 7 de mayo de 2010

DE PASARELA.

Hace unos días una de mis primitas me envió un mensaje por feizbuq invitándome a un desfile organizado por la Academia de modelaje en la que está inscrita. Anoche, en el Hotel Ávila, fue el evento en cuestión.

Asistimos (por este lado de la familia) mi Ne y yo. El pobre no estaba muy convencido al principio, y es que reconozcámoslo, cuando llegamos lo único que se veía eran mujeres… Y hombres de “dudosa” sexualidad. Pocos eran los representantes reciamente masculinos como mi Ne. Aún así, su frase favorita: “¿Estás consciente que te quiero que jode y que adoro a tu familia?” (Que me repitió unas 1284 veces desde que llegó a buscarme) le duró hasta que las modelos salieron. Gracias a la familia que llegó temprano, estábamos en tercera fila, así que imagínense la vista que disfrutó el niño.

Pues el desfile debía empezar a las ocho, pasaban de las nueve y nadita de nada. Entonces salió el Ne con un silbido de camionero, arrancó mi padrina a aplaudir, y se pegó el resto del público. Si mi mamá hubiera estado ahí, les puedo jurar que lo que acabo de narrar hubiera sucedido mucho antes de lo que sucedió.

Poco después de la muestra de desesperación iniciada por mi familia salió un animador. Al principio el tipo me pareció tener un no sé qué que qué se yo que llamaba la atención. Hasta que le vi los zapatos: Dignos de un elfo de la fábrica de juguetes de Santa Claus. Y después abrió la boca. Meritxell no pudo expresarlo mejor “Si vuelve a decir: -¡Ahora aplaudan los de la derecha! ¡Ahora los de la izquierda! ¡No se oyeeee!- Lo mato”.

Y arrancó el desfile. Se modelaban diseños de seis diseñadores (valga la redundancia). Y ninguno de nosotros (éramos como 10) sabía cuándo desfilaba Daniela. Así que tocaba mirar con ansiedad a la modelo que salía y no prestarle mucha atención a la que estaba caminando por la pasarela (sólo lo necesario para comentar con Meri qué tan feo o bonito era el diseño, y con el Ne qué tan buena estaba la tipa –sí, yo soy de las que le dice “¡Pero mírale las piernas a esta!” “Esa tiene tremendas lolas” we are waaaaay over jealousy :) )

Ya por el desfile del quinto diseñador sucede lo siguiente: Sale una muchacha con tremenda pashmina amarrada al cuello. Nos pasa por delante y:

- Gorda, ¿Viste que largo tiene el cabello esta pana?
- Coño Nene, ¡Tiene una pashmina amarrada al cuello y le cae por detrás!
- Sí, sí, yo sé… Pero igual mírala, lo tiene full largo
(En este punto ya la chica había llegado al final de la pasarela y empezaba a devolverse)
- No vale, ni tanto, tipo normal, pasa que…
- ¡¡¡PRIMA MIRA A DANI QUE BELLAAAAAAA!!!

Damn you Murphy.

¡La catira bella de la familia modelando!

Prima, no estabas bella, estabas E-S-P-E-C-T-A-C-U-L-A-R. Me dio de todo verte ahí. Búrlense de mí, llámenme vieja melancólica, no me importa, pero te vi y me pareció mentira lo grande y hermosa que estás ya. De chiquita tenías un carácter SUPER difícil. Te costaba mucho darte con la gente. CC se guindaba conmigo cuando iba a visitarlas, tú ponías mala cara y te ibas.

Un día fuimos a una fiesta en casa de no sé quien. Yo debía tener 12 o 13 años y tú 2 o 3. Pero recuerdo ese día particular porque empezaste a ceder conmigo, empezaste a sonreírme, y de regreso a la casa te sentaste en mis piernas en la camioneta, y te quedaste dormida abrazándome. Debo confesar que en ese momento me sentí realizada. La sonrisa en la cara de tus papás demostraba el mismo asombro que la mía “Coño prima, por fin te la ganaste” fue todo lo que dijo tu papá.

Por supuesto, el resto del desfile no importó. Ya te habíamos visto. Ahora sólo estábamos pendientes de que volvieras a salir para tomarte una foto más o menos decente. Fue el Ne quien la consiguió. Lo siguiente era esperar que el animador dejara de demostrar su narcisismo y renunciara a la idea de echarle descaradamente los perros a la animadora, para que salieras y poder darte el merecido abrazo.

Estabas preciosa y radiante. ¡Te quiero mucho! :)

¡Las cuatro primas!
(¡Y no somos las únicas!)

Highlights de la noche:

1. La niñita (como de 4 años) que desfiló con cara de arrecha las dos veces que salió. Meritxell concluyó que sus vestidos no le gustaron.

2.
La diseñadora que incluyó perritos Shitzu blancos en su desfile (todos sus diseños eran negros). ¡Genial detalle!. (Tahnee, ¡Me acordé demasiado de ti!)

3. La animadora de Estrenos y Estrellas, que en mitad del evento pidió disculpas pues debía retirarse porque debía levantarse muy temprano al día siguiente para “presentar la entrevista que le hice a Sting, no se la pierdan” (con voz de carajita sifrina de Somos Tú y Yo) y se sentó delante de nosotros a tomar vino el resto del desfile.

4. El diseñador Luis Marín buceándose DESCARADAMENTE a la modelo que lo acompañó, luciendo un traje de novia, cuando él salió.

5. Eduardo diciendo toda la noche “Estoy seguro que una de las altas se va a llevar la lámpara”. Y se la llevó la animadora. DURO.

6. La mamá del diseñador Luis Marín al final del evento entregando volantes “Hola, yo soy la mamá de Luis Marín, gracias por apoyar a mi hijito”. Un clásico.

martes, 4 de mayo de 2010

ME COMPROMETÍ CONTIGO...

Me comprometí contigo no porque ya tuviéramos un borbotón de años juntos y éste fuera el próximo (y más lógico) paso a seguir. Me comprometí contigo no porque conoces a cabalidad todos mis gustos y mañas, mis locuras y “guevonadas”, mis defectos, mis desperfectos, mis fallas y mis vicios.

Me comprometí contigo no porque me conoces como si me hubieras parido. Porque sabes que amo la comida mexicana, pero no me gusta el picante, porque sabes en qué precisa semana del mes tienes que ser más fuerte que una roca para soportar las fuertes embestidas del mar de mis hormonas. Porque sabes que mi color favorito es el morado y que mi animal favorito no es el delfín, sino el caballo. Porque sabes que me gustan las mariposas. Porque sabes que rosas rojas sólo para el día de los enamorados, de colores para mi cumpleaños y orquídeas y calas como flores de flores. Porque sabes que me leería Cien Años de Soledad un millón de veces, y que se me aguan los ojos cada vez que leo el Poema XV.

Porque sabes que soy una amenaza con una cámara en la mano y huyes cuando me ves con ella, pero aún así me quieres comprar una profesional y enlistarme en un curso de fotografía. Porque sabes que me tengo que montar en un elefante antes de partir, y que si no me tiro en paracaídas y veo el mundo desde arriba, mi vida nunca tendrá sentido. Porque sabes que le tengo pavor al mar, amo la nieve y no existe nada más maravilloso que la Gran Sabana. Que quiero viajar al espacio y conocer Saturno. Que no me gusta ser independiente, pero necesito ser libre. Que simplemente “estoy loca pal’ coño” y tengo “ojos de gitana”.

Porque sabes que es raro cuando salgo del cine sin llorar, así hayamos visto una comedia. Porque sabes que aunque haya comido como una troglodita, no puedo ver una película sin cotufas. Que lo mejor que el cine ha hecho es La Guerra de las Galaxias, no hay princesa como La Bella Durmiente y que, de haber sido Alicia, me hubiera quedado en el País de las Maravillas.

Porque sabes que soy torpe por naturaleza y pánfila de esencia. Que soy propensa a tener un accidente y que me caiga un árbol (o sus ramas) encima con tan sólo poner un pie en la calle. Que no puedo ver un policía, fiscal de tránsito o Guardia Nacional sin que me den ganas de pelear. Que no puedo hablar sin mover las manos o jugar con mi cabello y que siempre enfrento al mundo con una sonrisa para conseguir lo que quiero. Porque conoces mis enfermedades crónicas y las haces parecer un chiste con los nombres que les pones.

Porque comprendes que nunca podrás competir con Leonardo DiCaprio.

Me comprometí contigo no por seguir la referencia física de la mundana sabiduría popular que reza que los polos opuestos se atraen. Porque a mí me encanta la Frescolita, pero a ti te sabe a remedio. Porque le huyo al picante, mientras que el picante te huye a ti. Porque tu quieres un chinchorro para ver televisión y yo una Masaya para leer. Porque tú sueñas con un PH de 5 pisos y yo con una casa de grandes jardines y un Araguaney donde guindar un columpio y pasar mis tardes contemplando atardeceres. Porque yo quiero una camioneta para rustiquearme las montañas de la vida, y tú quieres un carro para recorrer sus autopistas. Porque a mi me gustan los gatos y a ti los perros. Porque amo los juegos de mesa y a ti no sólo te aburren… Te molestan, te fastidian, te irritan, te agobian y te cansan. Y es que yo quiero tres hijos, ¡Y tú quieres dos!.

Me comprometí contigo no por lo mucho que te conozco. Porque se que los ojos te cambian de verde encantador a marrón estremecedor cuando estás verdaderamente molesto. Que tienes el cinturón de Orión tatuado con lunares en tu torso y que eres alérgico al limón… Y a mi gata. Que no querías estudiar informática “porque no ibas a hacer de tu hobbie tu trabajo”. Que los únicos libros que has leído son los de Harry Potter y Artemis Fowl… Y el primer capítulo del Código Da Vinci. Que tu color favorito es el amarillo y la mejor canción jamás escrita para un mundial es Notte Magiche. Que en tu Ipod están todas las posibles versiones del Canon de Pachelbel. Que te pones radioactivo cuando hablas por celular y que siempre tienes algo que decir después de decir “chao” y se oye JUSTO cuando uno está apretando la tecla END. Que trabajas mejor de noche. Que bailas merengue divino y eres un… un… un ¿vacilón? bailando reggaeton.

Que te encanta cocinar, pero detestas fregar. Que necesitas porciones iguales de todo lo que te sirves en el plato, porque si te queda un poquito de carne y se te acaba el arroz, atacas inclementemente mi plato para quitarme la necesaria cucharada que satisfaga tu particular necesidad de tener un poquito de cada cosa en la boca para poder tragar. Que te encanta tomar vino y Margaritas. Que, como yo, también le tienes miedo a las arañas, pero tu instinto sobreprotector hacia mi pequeña persona es mayor que cualquier arácnido que se interponga en mi camino. Que las únicas películas de terror que no puedes ver son las que tienen fantasmas, espíritus o demonios, porque esos son los únicos que de verdad te pueden "jalar los pies" en la noche. Que "El Quinto Elemento" es la única película original de tu vasta colección, porque te parece excelente. Que nunca entenderás cómo la gente sobrevivió sin Internet, televisión satelital y celular. Que tienes miedo de no acostumbrarte al aro de boda, porque nunca antes has usado anillos. Que lo único que nunca te quitas es tu crucifijo (y la tobillera margariteña que debe ser renovada anualmente). Que el aniversario de la compañía es el 27 de Abril y el nuestro el 22 de… Deje así.

Me comprometí contigo porque te amo y porque me amas. Y porque nos amamos es que nos conocemos, nos complementamos, nos perfeccionamos, y a veces, nos odiamos; a sabiendas que sólo nos dejaremos de amar cuando el sol pierda su color, la luna deje de alumbrar y las estrellas dejen de brillar.