martes, 25 de mayo de 2010

UNA VELA MÁS EN LA TORTA.

Aún recuerdo el día que me dijeron que ibas a nacer. Era chiquita, con siete años uno todavía no es gente. En verdad pensé en ti como un juguete nuevo. Un nuevo primito, eso eras. El mejor primo, eso eres hoy. Mi hermano, el mayor y el menor a la vez. El que mi mamá nunca me dio y mi tía me regaló. El que me cuida como el mayor y al que consiento como el menor. El de las confidencias y secretos. El de las risas, las burlas y los chistes. El de la cheesecake y las galletas saladas.

Hoy cumples 18… Esa mayoría de edad que todos anhelamos para hacer tantas cosas… Que a la final, nunca hacemos porque la edad es simplemente un número, sólo eso. No lo olvides.

Y es que seamos realistas, ya no necesitas tener 18 para ir a una discoteca, para tomar, para manejar, para ir a ver una película clase D. Para todo eso, una cédula falsa basta (Bueno, y la licencia que te tramitan desde los 16 si no quieres que un policía te matraquee). Pero hoy quiero (con mi cortita experiencia) darte una lección: La mayoría de edad se lleva en la mente y en el corazón Dani, no en la cédula.

La mayoría de edad es una actitud, no un número. Hay gente que la alcanza antes de los 18, hay gente que nunca llega a ella. Hay quienes estamos en un punto intermedio, que no queremos crecer, pero tenemos que hacerlo. Sólo tú puedes decidir cuándo dejar atrás al niño y abrirle camino al hombre.

Para mí, lo más importante en el sendero de crecer, es dejar atrás la rebeldía. Todos pasamos por ahí. Todos queremos en algún momento hacernos un piercing, tener una moto, pintarnos el cabello, hacernos un tatuaje, irnos de la casa, rompernos los jeans. Hay quienes hacen todo lo que quieren, hay quienes nos tuvimos que conformar con hacerle caso a los que Diosito nos asignó (sin consulta previa y sin derecho a pataleo) como padres.

Y te cuento algo: En el momento nos molestamos (pa’ no arruinar la carta diciendo que nos arrechamos). Deseamos que un asteroide caiga y desaparezca a media humanidad de la faz de la tierra dejando sólo al pana que hace piercings, al que vende motos, al que tatúa y al que tiñe el cabello, y así hacer lo que nos dé la realísima gana. ¿Pero sabes qué? Aunque ahora no lo creas, va a llegar un punto en tu vida en que vas a decir: “Menos mal que nunca lo hice”. Te vas a dar cuenta que más sabe el diablo por viejo que por diablo, y que si te prohibieron algo, fue porque simplemente te quisieron más que eso.

Confesión: Yo me dí cuenta de eso. Yo también estuve ahí. Yo no me maté en una moto, no me arruiné la piel con un tatuaje, no me mudé a casa de mi mejor amiga y no me perforé el ombligo (aunque ése en particular no lo supero todavía). Todos hemos estado ahí, tú algún día estarás aquí.

Pero mientras ése momento llega se buen hijo, buen hermano, buen tío, buen sobrino, el mejor de los amigos (y por supuesto, sigue siendo el mejor de los primos). Rumbea con tus amigos y baila como si nadie te estuviera viendo. Canta como si nadie te estuviera escuchando. Cuenta chistes como si fueras una estrella. Se bailarín, cantante, artista. Se astronauta, piloto de carreras, bombero, peluquero, el nuevo Osmel Sousa, Mister Venezuela, se lo más loco que quieras ser, pero sélo sólo en tus sueños, no seas el ridículo. No hagas el ridículo.

Estudia mucho, pero no te conviertas en nerd. Trata de aprender algo nuevo todos los días, así sea aprender a escuchar o hablar mejor. Levántate cada mañana como un boxeador, y acuéstate cada noche como un campeón. Da la pelea todos los días, da la talla toda tu vida.

Consigue un título, pero no para guindarlo en la pared. Camina al estrado con la frente alta, una inmensa sonrisa y la mirada fija en el rector. Siente en tu espalda el orgullo de tu familia y amigos que están ahí, observando cómo te haces grande con cada paso que das. Disfruta cada paso. Abre tu título apenas regreses al asiento y chequea que sea el tuyo. Que todos los datos estén bien. Ponle la medalla a tu mamá, no hay emoción más grande que ésa.

Llora cuando sientas que tienes que hacerlo. Una lágrima reprimida hoy es el trauma del mañana. Dí siempre lo que te dice tu corazón, pero usa las palabras adecuadas. No permitas que la mente domine al corazón. No dejes que el corazón domine a la mente. Busca el equilibrio. Búscalo en cada aspecto de tu vida, aunque nunca lo encuentres.

Sonríe siempre. La sonrisa es la mejor arma que el ser humano tiene, pero no todos saben cómo emplearla. Pelea sólo cuando estés seguro de tus argumentos, cuando éstos sean válidos. Discute cuando no estés de acuerdo en algo. Defiende tu punto de vista, pero respeta el de los demás. Respira profundo y aprende a escuchar.

Se paciente, que todo llega. Dios nos manda las cosas en el momento que es. Dios nos coloca personas en el camino por alguna razón. SIEMPRE hay una razón, aunque te cueste años encontrarla. El único que conoce el momento adecuado es Dios. Confía en Dios. Cree en Dios.

Medita en las noches sobre lo que hiciste en el día. Se positivo. Atrae lo bueno, ahuyenta lo malo. Haz una lista de sueños, ponles fecha, y conviértelos en metas. Imposible es sólo un adjetivo. Ni siquiera el cielo debe ser tu límite.

Nunca dejes de tocar piano. Toca al menos 10 minutos al día. Siente cada nota en tu piel. Haznos sentir cada melodía en el corazón.

Lee. Ten un libro favorito. Un poema favorito. Un autor favorito. Busca una cita que te defina.

Abraza a tus papás todos los días. Pídeles la bendición todas las noches. Diles siempre que los quieres. Nunca sabes cuándo van a dejar de estar ahí. Diles siempre donde estás. Sólo dí mentiras blancas. Aprende la diferencia entre una mentira y una mentira piadosa.

Aprende a decir que no. No seas condescendiente. No hagas cosas sólo por quedar bien. Prueba un cigarro, pero no agarres el vicio. No pruebes las drogas, no tientes ese vicio. Toma, pero con moderación. Colócate tu límite y respétalo. No tomes si vas a manejar. No manejes si vas a tomar. No dejes que un amigo maneje en estado de ebriedad. Todos necesitamos una buena pea de la cual reírnos años después. Pero trata que tus papás no la vean. Que sólo la vean tus mejores amigos. Que no la vean tus amigas.

Cree en el amor a primera vista. Cree en el amor por sobre todas las cosas. No tengas miedo de ser romántico. Se detallista. Aprende el valor de una rosa. Nunca sobrestimes el poder de un beso o un Te Amo.

Nunca te aproveches de una mujer. No juegues con sus sentimientos. No juegues con los tuyos. Cásate con la que te haga reír y te sepa escuchar. Con la que no quiera cambiarte y te acepte como eres. Con la que quiera a tu familia. Con la que sepa lo que es una familia. Recuerda que te casas con ella, y con los suyos, aunque no te guste. Crea una familia. Mantenla unida. Mantente unido.

Nunca olvides tus raíces. Nunca dejes a un lado lo que eres. No te niegues a ti mismo, mucho menos niegues a los tuyos.

Sólo quiero lo mejor para ti. Un mundo lleno de alegría, de dicha, de sonrisas, de éxitos y triunfos. Lucha por construir ese mundo, y si alguna vez llegaren a faltarte ladrillos o cemento, recuerda que aquí me tienes, para echarte una mano en lo que necesites. Cuando lo necesites.

Dieciocho años que apenas son el comienzo de una gran vida. Celébralos con la conciencia de que hoy no dejas de ser niño. De que hoy no te conviertes en hombre. De que hoy solamente hay una vela más en la torta, y un año más de aprendizaje.

Para mí, siempre serás mi gordo bebé de churros catires.

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