Querido amigo oficialista,
En
tu carta me invitas a conversar un ratico, aquí estoy, con la misma intención
que tuviste tú al escribirme: No quiero que conversemos sobre quién tiene la
razón y quién no porque, al final, cada uno la tendrá en la esfera de su propio
pensamiento y sentimiento.
Dices
que conoces las razones o más bien las emociones de mi “furibundo”
antichavismo, pero te pregunto, ¿Las conoces bien?. No creo. Y no lo creo
porque sé que tú haces lo mismo que me criticas a mí, sé que tú también escoges
minuciosamente las fuentes con las que decides informarte, eso querido amigo,
lo hacemos todos. Y te cuento amigo, que yo no soy antichavista por ver
Globovisión, yo soy antichavista por ver VTV. Yo soy antichavista porque veo
como los medios públicos tergiversan la verdad que a diario me encuentro por
las calles de mi Caracas y las carreteras de mi país. Eso mi amigo, ESO, me
hace antichavista.
Te
extiendo a ti la misma invitación que me extiendes tú. Te invito a que hagas un
esfuerzo por estar mejor informado y corroborar lo que escuchas y lees. Y no te
digo que para eso sintonices Globovisión o compres El Nacional, para eso amigo,
sólo tienes que salir con los ojos bien abiertos a las calles y preguntarte si
lo que ves, es lo mismo que has escuchado y leído. Así que aquí pienso decirte
exactamente lo mismo que me dijiste tú “Tu problema es que cuando aceptaste
conformarte con una sola versión de los hechos comenzaste a renunciar, sin
darte cuenta, a ser ciudadano”.
Quiero
que sepas que también me hace antichavista ver y escuchar obligada, dos, tres o
cuatro veces a la semana a un líder que proclama el odio y la separación de
clases. Tú y yo somos hermanos. No somos distintos por la zona en que vivamos,
el trabajo que tengamos o el color de nuestra piel. Yo quiero hermano, verte
próspero, no quiero que te llamen “pueblo” quiero que te llamen “ciudadano”.
Quiero que los dos tengamos las mismas oportunidades, de estudio, de
crecimiento, de acceso a bienes y servicios de calidad. No quiero ver ranchos
en mis montañas, no quiero ver casas de cartón, no quiero ver gente viviendo
bajo puentes y niños hurgando la basura en busca de algún alimento. En un país
como el nuestro todos podemos progresar. Sé que tú lo sabes tan bien como yo.
Entonces
te pregunto, ¿Crees tú que el actual proyecto de gobierno constituye progreso? ¿Sí
verdad? Pues yo también. Levántate amigo, porque leíste bien. Yo también creo
en un proyecto de gobierno que de oportunidad a quienes no la han tenido. Creo
en ese proyecto, en lo que no creo es en quienes actualmente lo lideran. Recuerda
amigo, como dijo Acton, que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe
absolutamente. Y eso, aunque no quieras verlo y aceptarlo, es lo que ha
sucedido en nuestro país.
Amigo,
para la continuidad de un proyecto no es necesaria la permanencia de un líder,
es necesaria la voluntad de aquellos que quieren verlo realizado. Un buen líder
es precisamente aquel que sabe que no es indispensable para que su proyecto se
haga realidad. Recuerda amigo que quienes ejercen cargos públicos simplemente
tienen un trabajo, para ellos Venezuela es su empresa, y en ésta, como en
cualquier otra empresa, nadie es indispensable. Es eso lo que tus líderes han
olvidado.
Tus
líderes y tú mismo me hablan a diario de “Independencia”. Voy a decirte algo
que pregona mi candidato y es la verdad más grande, aunque quieras negarla: La
Independencia de nuestro país se la debemos a una sola persona, Simón Bolívar.
Amigo, expropiar, nacionalizar y estatizar no constituyen independencia cuando
dependemos de las importaciones para vivir. De nada nos sirve a ti y a mí que
se nacionalice una empresa para que al hacerlo ésta deje de funcionar y
entonces debamos traer de afuera lo que antes producíamos aquí. Te cuento que
es por eso que el sueldo no nos alcanza a ninguno de los dos. Así que por favor
te pido que no me hables más de Independencia, porque esa palabra nos queda
grande a todos.
Tampoco
me hables de soberanía por favor, pues voy al SAIME o a un CDI y me atiende un
cubano mientras que mis hermanos venezolanos están sin trabajo o “empleados” en
la economía informal. No me hables de soberanía cuando las leyes se aprueban de
madrugada y sin ser discutidas con el pueblo. Porque yo querido amigo, soy
abogado, y me cansé de llorar leyendo Gacetas que desvirtuaron los cinco años de
estudio de mi carrera, que atentan contra mi Constitución, que no tienen pies
ni cabeza y dejan abierta una ambigüedad para ser aprovechada por aquel a quien
más le convenga.
No
me hables de justicia porque nuestras leyes y nuestra carta magna no se aplican
en tus organismos y entes “soberanos”. Porque en mi cara me dijeron “tienes
razón, pero si no me pagas lo que te digo pierdes”. Porque en este país
hermano, se perdió el derecho a un juicio justo hace mucho tiempo y aquí se
hace la justicia a la medida del contacto que tengas y de las instrucciones que
vengan de arriba. Te repito, soy abogado y de esto estoy informada, no por
Globovisión sino por mí misma y por mis colegas.
No
me hables de igualdad cuando sólo pregonas la diferencia de clases. Cuando tú
eres considerado pueblo y yo soy considerado burgués sólo por mi manera de
pensar, aunque viva en Petare o La Lagunita. La igualdad ahora debe ser
entendida como igualdad de pensamiento, y si ésta no existe entonces nos
convierten en enemigos. Hermano, la igualdad es que todos tengamos derecho a lo
mismo. La igualdad no existe cuando se nos exige ser miembros de un partido o
tener una ideología determinada para tener una casa o un trabajo.
Nuevamente,
te hablo de mi experiencia cuando en mi cara me dijeron, al ser funcionario
público, que no era digna de mi cargo por haber “firmado”. Amigo, yo, como
varios millones de venezolanos, ejercí mi derecho constitucional y hoy estoy en
una lista que no tiene sentido ni razón de ser. Yo tengo amigos profesionales,
preparados, que no han conseguido trabajo en la industria petrolera por haber
firmado. Yo tengo familiares a quienes le han dicho que para optar por la
famosa vivienda para la clase media deben votar por Chávez este domingo. Todo
esto lo he visto, lo he vivido, sin que me lo cuente Globovisión.
No
me hables de seguridad cuando trataron de robarme dos veces en dos semanas.
Cuando a mi papá le han apuntado un arma a su cabeza dos veces. Cuando al mejor
amigo de mi primo lo secuestraron. Porque aquí todos tenemos un cuento de la
inseguridad, porque aquí no se puede caminar por ninguna calle en la noche y
sentirse tranquilo. Yo quiero hermano, que tú y yo podamos caminar una noche
por Sabana Grande y comernos un helado juntos, con una sonrisa en la cara y sin
angustia en nuestro interior.
Me
dices que comprendes que es “prácticamente imposible mostrar a alguien los
defectos del ser de quien se ha enamorado”. No me digas cachicamo cuando tú
eres conchuo.
Y
es a ti mi querido amigo, a quien le han distorsionado la idea de democracia.
La democracia SÍ se trata de ser libres para pensar y expresar nuestras ideas.
Díselo a los que perdieron su trabajo en
RCTV. No hay democracia cuando se cierran espacios para la oposición. Cuando
esto se hace amigo, se está construyendo inevitablemente el camino al
totalitarismo.
Me
hablas de la tolerancia, pero tu candidato es el primer intolerante. A él lamentablemente no le gusta la crítica y
resulta que ésta es totalmente necesaria en la vida de todo ser humano, pues es
la que nos lleva a mejorar como personas, como profesionales, como líderes. La
tolerancia mi hermano es saber aceptar con humildad aquello que nos hace
humanos. La tolerancia es no distinguir colores y trabajar por un bien común
entre todos, por igual.
No
pude evitar reírme con tu cuento de la cola el día del simulacro electoral, al escuchar a una señora diciendo, al ver a unos motorizados vestidos de rojo: “No los soporto, es algo más fuerte que yo, pero
cuando los veo lo que me provoca es entrarle a patadas”. Culpas de esto
nuevamente a Globovisión, a El Universal, El Nuevo País, etc., sin darte cuenta
que quien ha sembrado este odio entre nosotros es quien desde lo alto de su
balcón, con el puño alzado en un discurso lleno del más grande arrebato de
desenfreno verbal ha conferido las palabras que nos han distanciado como
hermanos, porque entre nosotros jamás había existido una separación y un
sentimiento como éste. Además, señalas que
esta señora es una pobre “víctima de la guerra que el Imperio nos ha declarado” ¿Qué Imperio mi
hermano? Estados Unidos no tiene la más mínima intención de “meterse” con
nosotros porque simplemente ni le conviene ni le interesa. La única guerra que
existe en Venezuela es la que tu líder ha declarado contra todos los que
pensemos distinto a él. La guerra a la
que él ha llamado en caso de que pierda el domingo. Me imagino que esto sí lo
has escuchado.
Este
domingo eres libre de votar por quien quieras amigo oficialista. Yo nunca he
votado por Chávez. Cuando ganó hace 14 años yo sólo tenía 13. Sé que muchos lo
hicieron porque querían ver un cambio. Eso es lo que yo quiero ver el
lunes, quiero un cambio, quiero un país
en el que estas cartas no sean necesarias y podamos los dos conversar acerca de
lo bien que nos va. En mi opinión, esta “Quinta República” y su líder no han
dado la talla, y llegó nuevamente el momento de buscar el cambio que hace 14
años se buscó. Si mi candidato no da la talla, en 6 años podemos buscar otro cambio, y eso mi
amigo SÍ es democracia, de la buena y la participativa.
Recuerda
querido amigo oficialista, que hay un Bolívar que a tu líder no le conviene
citar, hay un Bolívar que dijo “La
continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha sido el término de los gobiernos democráticos.
Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada
es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el
poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de
donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la
libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia
que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande
perpetuamente”. Lo que no se ha hecho en 14 años amigo, no va a hacerse en 20.
Aquí
no se trata de que ganes tú, pierda yo o viceversa, aquí se trata de que gane
nuestra patria. Yo no espero que cambies
tu manera de pensar, yo sólo espero que
te quites tu camisa roja mientras yo me quito mi camisa azul y ambos,
nos vistamos de vinotinto, porque ese mi hermano, es el color de todos los
venezolanos.
Con
cariño, tu compatriota.
(Porque
no tenemos que ser revolucionarios para llamarnos así)
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