viernes, 5 de octubre de 2012

QUERIDO AMIGO OFICIALISTA


Querido amigo oficialista,

En tu carta me invitas a conversar un ratico, aquí estoy, con la misma intención que tuviste tú al escribirme: No quiero que conversemos sobre quién tiene la razón y quién no porque, al final, cada uno la tendrá en la esfera de su propio pensamiento y sentimiento.

Dices que conoces las razones o más bien las emociones de mi “furibundo” antichavismo, pero te pregunto, ¿Las conoces bien?. No creo. Y no lo creo porque sé que tú haces lo mismo que me criticas a mí, sé que tú también escoges minuciosamente las fuentes con las que decides informarte, eso querido amigo, lo hacemos todos. Y te cuento amigo, que yo no soy antichavista por ver Globovisión, yo soy antichavista por ver VTV. Yo soy antichavista porque veo como los medios públicos tergiversan la verdad que a diario me encuentro por las calles de mi Caracas y las carreteras de mi país. Eso mi amigo, ESO, me hace antichavista.

Te extiendo a ti la misma invitación que me extiendes tú. Te invito a que hagas un esfuerzo por estar mejor informado y corroborar lo que escuchas y lees. Y no te digo que para eso sintonices Globovisión o compres El Nacional, para eso amigo, sólo tienes que salir con los ojos bien abiertos a las calles y preguntarte si lo que ves, es lo mismo que has escuchado y leído. Así que aquí pienso decirte exactamente lo mismo que me dijiste tú “Tu problema es que cuando aceptaste conformarte con una sola versión de los hechos comenzaste a renunciar, sin darte cuenta, a ser ciudadano”.

Quiero que sepas que también me hace antichavista ver y escuchar obligada, dos, tres o cuatro veces a la semana a un líder que proclama el odio y la separación de clases. Tú y yo somos hermanos. No somos distintos por la zona en que vivamos, el trabajo que tengamos o el color de nuestra piel. Yo quiero hermano, verte próspero, no quiero que te llamen “pueblo” quiero que te llamen “ciudadano”. Quiero que los dos tengamos las mismas oportunidades, de estudio, de crecimiento, de acceso a bienes y servicios de calidad. No quiero ver ranchos en mis montañas, no quiero ver casas de cartón, no quiero ver gente viviendo bajo puentes y niños hurgando la basura en busca de algún alimento. En un país como el nuestro todos podemos progresar. Sé que tú lo sabes tan bien como yo.

Entonces te pregunto, ¿Crees tú que el actual proyecto de gobierno constituye progreso? ¿Sí verdad? Pues yo también. Levántate amigo, porque leíste bien. Yo también creo en un proyecto de gobierno que de oportunidad a quienes no la han tenido. Creo en ese proyecto, en lo que no creo es en quienes actualmente lo lideran. Recuerda amigo, como dijo Acton, que el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente. Y eso, aunque no quieras verlo y aceptarlo, es lo que ha sucedido en nuestro país.

Amigo, para la continuidad de un proyecto no es necesaria la permanencia de un líder, es necesaria la voluntad de aquellos que quieren verlo realizado. Un buen líder es precisamente aquel que sabe que no es indispensable para que su proyecto se haga realidad. Recuerda amigo que quienes ejercen cargos públicos simplemente tienen un trabajo, para ellos Venezuela es su empresa, y en ésta, como en cualquier otra empresa, nadie es indispensable. Es eso lo que tus líderes han olvidado.

Tus líderes y tú mismo me hablan a diario de “Independencia”. Voy a decirte algo que pregona mi candidato y es la verdad más grande, aunque quieras negarla: La Independencia de nuestro país se la debemos a una sola persona, Simón Bolívar. Amigo, expropiar, nacionalizar y estatizar no constituyen independencia cuando dependemos de las importaciones para vivir. De nada nos sirve a ti y a mí que se nacionalice una empresa para que al hacerlo ésta deje de funcionar y entonces debamos traer de afuera lo que antes producíamos aquí. Te cuento que es por eso que el sueldo no nos alcanza a ninguno de los dos. Así que por favor te pido que no me hables más de Independencia, porque esa palabra nos queda grande a todos.

Tampoco me hables de soberanía por favor, pues voy al SAIME o a un CDI y me atiende un cubano mientras que mis hermanos venezolanos están sin trabajo o “empleados” en la economía informal. No me hables de soberanía cuando las leyes se aprueban de madrugada y sin ser discutidas con el pueblo. Porque yo querido amigo, soy abogado, y me cansé de llorar leyendo Gacetas que desvirtuaron los cinco años de estudio de mi carrera, que atentan contra mi Constitución, que no tienen pies ni cabeza y dejan abierta una ambigüedad para ser aprovechada por aquel a quien más le convenga.

No me hables de justicia porque nuestras leyes y nuestra carta magna no se aplican en tus organismos y entes “soberanos”. Porque en mi cara me dijeron “tienes razón, pero si no me pagas lo que te digo pierdes”. Porque en este país hermano, se perdió el derecho a un juicio justo hace mucho tiempo y aquí se hace la justicia a la medida del contacto que tengas y de las instrucciones que vengan de arriba. Te repito, soy abogado y de esto estoy informada, no por Globovisión sino por mí misma y por mis colegas.

No me hables de igualdad cuando sólo pregonas la diferencia de clases. Cuando tú eres considerado pueblo y yo soy considerado burgués sólo por mi manera de pensar, aunque viva en Petare o La Lagunita. La igualdad ahora debe ser entendida como igualdad de pensamiento, y si ésta no existe entonces nos convierten en enemigos. Hermano, la igualdad es que todos tengamos derecho a lo mismo. La igualdad no existe cuando se nos exige ser miembros de un partido o tener una ideología determinada para tener una casa o un trabajo.

Nuevamente, te hablo de mi experiencia cuando en mi cara me dijeron, al ser funcionario público, que no era digna de mi cargo por haber “firmado”. Amigo, yo, como varios millones de venezolanos, ejercí mi derecho constitucional y hoy estoy en una lista que no tiene sentido ni razón de ser. Yo tengo amigos profesionales, preparados, que no han conseguido trabajo en la industria petrolera por haber firmado. Yo tengo familiares a quienes le han dicho que para optar por la famosa vivienda para la clase media deben votar por Chávez este domingo. Todo esto lo he visto, lo he vivido, sin que me lo cuente Globovisión.

No me hables de seguridad cuando trataron de robarme dos veces en dos semanas. Cuando a mi papá le han apuntado un arma a su cabeza dos veces. Cuando al mejor amigo de mi primo lo secuestraron. Porque aquí todos tenemos un cuento de la inseguridad, porque aquí no se puede caminar por ninguna calle en la noche y sentirse tranquilo. Yo quiero hermano, que tú y yo podamos caminar una noche por Sabana Grande y comernos un helado juntos, con una sonrisa en la cara y sin angustia en nuestro interior.

Me dices que comprendes que es “prácticamente imposible mostrar a alguien los defectos del ser de quien se ha enamorado”. No me digas cachicamo cuando tú eres conchuo.

Y es a ti mi querido amigo, a quien le han distorsionado la idea de democracia. La democracia SÍ se trata de ser libres para pensar y expresar nuestras ideas. Díselo a  los que perdieron su trabajo en RCTV. No hay democracia cuando se cierran espacios para la oposición. Cuando esto se hace amigo, se está construyendo inevitablemente el camino al totalitarismo.

Me hablas de la tolerancia, pero tu candidato es el primer intolerante. A él  lamentablemente no le gusta la crítica y resulta que ésta es totalmente necesaria en la vida de todo ser humano, pues es la que nos lleva a mejorar como personas, como profesionales, como líderes. La tolerancia mi hermano es saber aceptar con humildad aquello que nos hace humanos. La tolerancia es no distinguir colores y trabajar por un bien común entre todos, por igual.

No pude evitar reírme con tu cuento de la cola el día del simulacro electoral, al escuchar a una señora diciendo, al ver a unos motorizados vestidos de rojo: “No los soporto, es algo más fuerte que yo, pero cuando los veo lo que me provoca es entrarle a patadas”. Culpas de esto nuevamente a Globovisión, a El Universal, El Nuevo País, etc., sin darte cuenta que quien ha sembrado este odio entre nosotros es quien desde lo alto de su balcón, con el puño alzado en un discurso lleno del más grande arrebato de desenfreno verbal ha conferido las palabras que nos han distanciado como hermanos, porque entre nosotros jamás había existido una separación y un sentimiento como éste. Además, señalas que  esta señora es una pobre “víctima de la guerra que  el Imperio nos ha declarado” ¿Qué Imperio mi hermano? Estados Unidos no tiene la más mínima intención de “meterse” con nosotros porque simplemente ni le conviene ni le interesa. La única guerra que existe en Venezuela es la que tu líder ha declarado contra todos los que pensemos distinto a  él. La guerra a la que él ha llamado en caso de que pierda el domingo. Me imagino que esto sí lo has escuchado.

Este domingo eres libre de votar por quien quieras amigo oficialista. Yo nunca he votado por Chávez. Cuando ganó hace 14 años yo sólo tenía 13. Sé que muchos lo hicieron porque querían ver un cambio. Eso es lo que yo quiero ver el lunes,  quiero un cambio, quiero un país en el que estas cartas no sean necesarias y podamos los dos conversar acerca de lo bien que nos va. En mi opinión, esta “Quinta República” y su líder no han dado la talla, y llegó nuevamente el momento de buscar el cambio que hace 14 años se buscó. Si mi candidato no da la talla, en 6  años podemos buscar otro cambio, y eso mi amigo SÍ es democracia, de la buena y la participativa.

Recuerda querido amigo oficialista, que hay un Bolívar que a tu líder no le conviene citar, hay un Bolívar que dijo “La continuación de la autoridad en un mismo individuo frecuentemente ha  sido el término de los gobiernos democráticos. Las repetidas elecciones son esenciales en los sistemas populares, porque nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el poder. El pueblo se acostumbra a obedecerle y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía. Un justo celo es la garantía de la libertad republicana, y nuestros ciudadanos deben temer con sobrada justicia que el mismo magistrado, que los ha mandado mucho tiempo, los mande perpetuamente”. Lo que no se ha hecho en 14 años amigo, no va a  hacerse en 20.

Aquí no se trata de que ganes tú, pierda yo o viceversa, aquí se trata de que gane nuestra patria. Yo no espero que cambies  tu manera de pensar, yo sólo espero que  te quites tu camisa roja mientras yo me quito mi camisa azul y ambos, nos vistamos de vinotinto, porque ese mi hermano, es el color de todos los venezolanos.

Con cariño, tu compatriota.
(Porque no tenemos que ser revolucionarios para llamarnos así)

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