lunes, 28 de junio de 2010

VIVIR EN LIBERTAD.

Tengo muchas cosas pendientes sobre las que escribir. Mi graduación (y lo que me gusta llamar: “De cómo Carito logró levantarse para trabajar el día siguiente de su graduación” o “Crónica de un 18.65 sin honores”), el segundo feliz no cumpleaños del año, algo sobre el mundial y varias cositas que tengo en la mente (y en un memo en mi BB, porque cuando las ideas vienen no puedes dejar que se vayan tan fácilmente).

Pero la inspiración es una cosa seria. Si no me viene no escribo. Y punto. Es algo que no puede negociarse. Cuando ella quiera llegará para hacerme escribir sobre aquellos episodios que muchos de ustedes están esperando leer (sip, me han escrito preguntándome por qué no he relatado ciertas cosas en el blog, tranquilos, que de que vienen vienen).

Y así, tan volátil como es mi inspiración, me llegó hoy por una cosa completamente diferente a lo que tenía planeado.

Tengo una filosofía de no meterme mucho en feizbuq los fines de semana. Me dedico a revisarlo el lunes en lo que llamo el “happy hour” en la oficina (sip… tenemos acceso de 12:00 a 1:00 nada más).

Bajaba yo por la página de inicio revisando los últimos acontecimientos en la vida de mis amigos, ergo: Los que aún se burlan de que Italia no pasó de la primera ronda (Yo calladita… No me meto con nadie para que no se metan conmigo), los que le hinchan a equipos con los que no tienen relación alguna (me estoy poniendo medio anti-pastelera, culpen al mijitico y a mi intolerante de todos los días –A.K.A. Moisés-), los que se dedican a poner frases filosóficas que le alegran, entristecen o complican el día y la existencia a uno, los que comparten sus depresiones obsesivo-compulsivas y los que gritan su amor/enamoramiento a los cuatro vientos, los que usan frases de canciones para determinar su estado anímico, el mitómano (sip, uno solito, el único que conozco) que más que risa da lástima, los que te dan envidia porque se colocan “pasándola divino @ tucuseapóndeabajo” y los que están en tucuseapóndeabajo deprimidos porque se largaron por no aguantar más a El-Que-No-Debe-Ser-Nombrado. (Yo encajo en todas las anteriores, salvo en la del emigrante semi-forzado, la del mitómano y la de la hinchada a equipos con los que no tengo relación alguna).

Y de vez en cuando, entre los que cambiaron su foto de perfil, publicaron videos, se unieron a cuanto grupo hay en la red social y piden ayuda en sus jueguitos, se me aparece un álbum de fotos, y si me llama la atención, me meto a curiosear, al mejor estilo del conserje de feizbuq (A.K.A. Joe).

Y así, me topé con un álbum que me hizo reflexionar. Me puso a pensar un poquito y llegar a la siguiente conclusión: No estoy de acuerdo con los zoológicos. Ya va ya va ya va… No voy a negar que me parecen una excelente oportunidad para ver animales que de lo contrario sólo verías por fotos en Wikipedia o en documentales de NatGeo y Discovery, pero me parece absolutamente deprimente la idea de tener a un pobre animalito encerrado en una jaula, fosa o similar (sí, “pobre animalito” incluye leones, tigres, boas, cocodrilos y rinocerontes).

Imaginen que van por la calle de lo más tranquilos. De repente sienten como un pinchazo, se voltean, ven un dardito clavado en alguna parte de su cuerpo y ¡PUM!: Al piso y se despiertan en una jaula. Les limitan el mundo a una cantidad de metros cuadrados. Les suprimen el espíritu de supervivencia y libertad y los acostumbran a pararse frente a una puerta a recibir la cantidad de comida que alguien determinó es la adecuada para ustedes. No importa que queden con hambre. Eso es lo que hay. Dedíquense a dar vueltas en círculos en lo que, de ahora en adelante, será su mundo.

Y ya saldrá mi Ne: “Gorda, en verdad lo tuyo es un TALENTO para poner las cosas más deprimentes de lo que son”. Probablemente tenga razón ;)

No obstante, hay ciertas cosas que no puedo quitarle a los zoológicos: ALGUNOS se dedican muy bien a cuidar a sus animales, los protegen, los cuidan, los ayudan si están enfermos, quizás incluso los tratan mejor que lo que la naturaleza los hubiera tratado en su hogar. Nos dan la oportunidad de acercarnos, tocarlos, alimentarlos, fotografiarlos. Pero ello no justifica (al menos en mi mente) la jaula, el encierro, la cortada de alas. JAMÁS.

Me inclino más por las reservas ecológicas. Por aquellas fundaciones, ONG o lo que sea que se dedican a cuidar y mantener con vida animales en su hábitat natural. A preservarlos si están en peligro de extinción. Esa gente tiene el cielo ganado. Ya no sólo quiero irme un día a alimentar y educar niños en África (sí, me dio por ahí después de verme con anillo en mano –y no por huir, sino por hacer algo interesante y útil con mi vida-) ahora quisiera también meterme en un bosque de bambú en China y cuidar, alimentar y preservar osos panda. Quién sabe, quizás un día se me de la oportunidad (y el Ne seguro me mande con pasaje de ida nada más).

Una vez escuché que los peces pierden la memoria cada 5 segundos (algo así como Dory en Buscando a Nemo) y que por ello no sufren por estar en una pecera. Igual, nunca podría tener un pez. Nadie me garantiza que eso sea cierto. Además, que deprimente sacarlo del mar o del río y meterlo en una caja de cristal para que tú y tus amigos “disfruten” de sus colores. Por otro lado, me resultan increíblemente aburridos, no voy a negarlo.

Mucho menos podría tener un pájaro. Cortarle las alas y encerrarlo en una jaula. Suprimirlo de hacer lo único que yo quiero hacer y no puedo: Volar. Ya hasta me estoy cuestionando la idea de tener la única mascota en la que el Ne y yo hemos “coincidido”: Un ratón en una pelota.

En verdad ¿Quiénes somos nosotros para colocar la vida de un animal tras una reja? ¿Para “enseñarle” a Shamú a hacer en una piscina lo que ella hacía en el mar sin que nadie le levantase un dedo para hacerlo a cambio de una sardina? ¿Para colocar un letrerito al lado de la boa constrictor que vio Harry Potter: “Este espécimen fue criado en el zoológico” y verla negar que haya estado en Brasil?

No niego que cuando estoy turisteando me gusta ir a un zoológico, y algún día (si Dios me otorga la dicha) llevaré a mis hijos. Pero les enseñaré que esos animales no deberían estar ahí. Quizás ellos lleguen a tener la misma idea que yo acerca del cautiverio. Quizás serán también mariposas en arrullo.

En este momento, el Ne se está lamentando. Escríbanlo.

Créditos fotográficos e inspiracionales para May ;) ¡Gracias!:

Esta fue la foto que desató este post. Quien diga que ese mapache no está triste no tiene mamá.


Una docena de estas bellezas pasan todas las tardes (a eso de las 5:00) volando frente a mi casa, y se posan en los chaguaramos del jardín a parlotear divinamente.


Las veo y pienso en Canaima.



Esta no tiene nada que ver con el cautiverio (sí con el homicidio) pero me pareció particular tener lo que más me gusta junto a lo que más detesto...

1 comentario:

  1. jajaja eres la peooorrrr!!!! I'm not THAT predictable! :'( DEJAMEEEEE!!!!.... es que en verdad haces que las cosas se vean mas deprimentes de lo que quiza en realidad son! =P PD: Odio las arañas... esa inmensa de la esquina es capaz de friquearme mal! jejeje

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