- En un aeropuerto. Esperar que llegue el avión o que los recién llegados pasen por inmigración, saquen las maletas y finalmente salgan... UNA LADILLA.
- En una clínica. No existe médico en este planeta que no te haga esperar. Una cita médica pocas, poquísimas veces se da a la hora pautada. La espera resulta aún peor cuando se esperan noticias.
- En un cementerio. A la triste espera de lo que vendrá.
Ayer, me tocó la espera en una clínica. Casi dos horas sentada en una sala donde inicialmente me torturaron con un programa de la Gran Sabana. Uno ahí semi-preso en una silla viendo en una pantallita el lugar que más añora en el mundo. Simplemente martirizador. En lo que el programita terminó y mi alma regresó del Aponwao y el Kama Merú, decidí agarrar la revistita de la mesita que tenía al lado. Primer reportaje que veo: La Cocina Todoterreno en el Fun Race 4x4. En serio, el universo me quiere rustiquera y yo sin saber cómo cambiar la oficinita 2x2 por un rústico 4x4 y 3 millones de hectáreas.
Pero hubo un artículo que captó mi atención (después del del Fun Race por supuesto). Se titulaba: Sobrevivir al mundial en pareja. Goles entre botas y tacones. Me enganchó cuando leí las 4 primeras líneas:
Años atrás el aislamiento de ambos géneros formaba parte del ritual del Mundial. Para las mujeres era un mes sin maridos, sin novios, sin compañeros. Unas lo aprovechaban, otras se lamentaban. Hoy la rutina cambió
Me sentí identificada (ya les he comentado que soy uno de esos raros especímenes femeninos que debería encontrarse en observación porque en verdad, verdaíta, verdad, le gusta el fútbol). Inicialmente pensé: Tal cual el Ne y yo. Yo soy la que ve fútbol, él ni le para.
No pude estar más equivocada. Si quieren una muestra de machismo, busquen el artículo en Internet. Es que les juro que me provoca mandarle una carta al autor para que se ubique y se de cuenta que no todas las mujeres se comportan como Barbies, que no somos puro plástico y que SÍ tenemos cerebro y lo más importante: Tenemos criterio, y objetivo por demás.
El personaje comienza muy bien su artículo. Cito: “Ahora las mujeres están ahí, al pie del cañón, metidas en el cuento del fútbol, buscando incluso superar a sus pares masculinos, algo que muchas veces consiguen con rotundo éxito”. No pude menos que esbozar tremenda sonrisa. Sentí una gran satisfacción interna… Que duró hasta el siguiente párrafo:
En la óptica femenina el potencial de un equipo muchas veces no se mide por las estadísticas, o al menos no con los valores tradicionales. Los equipos “buenos” son, por ejemplo, el de Italia, algunos de Holanda o el de Beckham, más por el look de superestrellas que por otra cosa. Incluso Inglaterra dejó hasta de ser Inglaterra para convertirse en el equipo del chico de la Spice Girl. El cuento de las camisitas y los chorcitos es cierto, generan un impacto difícil de cuantificar.
Ronaldo, el portugesito papeadito y no el brasileño gordito, es el mejor, replican constantemente. Messi, que es un muchachito chiquito, tendrá que convencer con otros argumentos que pasan desapercibidos en estos análisis modernos. Claro, quizá de tanta exposición el pibe termina luciendo bonito y por ahí arrima a muchas más fanáticas. Jugadores como Ronaldinho, Crouch, Tévez requieren una reinterpretación como futbolistas a los ojos femeninos. ¡Que feos son!, ¡ay no esos dientes!, ¡esa cara con huecos! son argumentos suficientes para opacar todo atributo futbolístico, aunque los técnicos no siempre los tengan en sus listas de convocados. Claro, en tanto y cuanto Forlán, Pirlo y otros estén en el campo, quizá los patitos feos pasen por debajo de la mesa, pero el fútbol no se mide por la belleza de sus jugadores. ¿O sí?. Incluso esta regla aplica al juego mismo. ¿Cuantos equipos que juegan mal terminan como campeones?. El juego bonito no sólo a veces no es tal, sino que es más difícil de interpretar en un contexto objetivo.
¡¡¡GRANDISIMO ___________!!!! (Rellenen el espacio a su gusto). ¡Es que me enervo de pensar que así nos ven los hombres!. Para su información les comento: Sáquense de la cabeza esa idea de que una sólo ve fútbol para bucearse a los jugadores. Que muchas mujeres lo hagan no quiere decir que todas lo hacemos.
No voy a negar que en un partido del Barça me da de todo cuando me enfocan a Piqué, pero por Dios, ¡Una no lo ve sólo por eso! ¡Una también sabe que el pana es TREMENDO defensa y que mete tremendos goles! ¿¡¿Cómo carrizo este personaje se atreve a referirse a Messi de esa manera?!? ¿¿¿Una reinterpretación futbolística de Ronaldinho???. Es que les juro que me ponen al señor enfrente y lo ahorco.
No niego que por ahí debe haber mujeres que piensen que el hecho de que un jugador sea feo le “opaca todo atributo futbolístico”. ¿Pero qué hay de las que no pensamos así? ¿Por qué no se hace ninguna salvedad al respecto? ¿Por qué nos mete a todas en un mismo saco?. En verdad, hay mujeres que sabemos más de fútbol que nuestras parejas. Lo siento Ne, pero tú sabes que es así (K) ;)
Pero el autor no se conforma con discriminarnos de esa manera… Sigue…
…Pertinente es aclarar que la franela de Alemania no se combina con los pantaloncillos de Francia o que los colores de las camisas no se pueden cambiar para ajustarlos al tono de piel de los jugadores. ¿Te imaginas a Cristiano Ronaldo con una camisa como la de Alemania, se vería bellísimo? No, no se puede; ¿por qué?, seguro preguntarán…¿quizá porque él es portugués?. La explicación enreda, pero hay que conformarse con saber que los colores representan al país. No hay mayor discusión.
Si quieres te buscas una manera menos ortodoxa de decirme bruta. ¿¡¿¡¿¡¿“La explicación enreda”?!?!?!? ¿¡¿¡¿¡¿“LA EXPLICACIÓN ENREDA”?!?!?!? ¡Enredará a tu esposa, novia o arrejunte que debe ser TREMENDA bruta! Porque definitivamente no hay otra razón para que alguna mujer que se respete pueda estar junto a semejante primate.
Explicar la ausencia de Venezuela requiere también un poquito de investigación y paciencia. No es fácil que se comprenda esta falta
Investigación y paciencia. Dos cosas que este hombre definitivamente no utilizó para escribir su artículo. Nos sigue diciendo brutas y, para colmo, nos trata como carajitas de 2 años a quienes les cuesta entender cómo funciona el mundo.
En lo personal pienso que un BUEN artículo es tal cuando es capaz de reunir en su cuerpo distintos puntos de vista. Quienes escribimos lo hacemos generalmente para expresar nuestra opinión sobre determinada situación. Y lo que este personaje demuestra aquí es que nos ve a todas como unas descerebradas, porque en su artículo no cabe una mujer distinta a la que describe.
No se trata de un artículo objetivo, no se trata de cómo las mujeres vemos el fútbol. Se trata de cómo EL AUTOR CREE que las mujeres vemos el fútbol. Es tan libre de expresar su opinión como lo soy yo en este momento. Sus razones tendrá para esgrimir comentarios tan vacíos y discriminatorios en una revista.
Sepan ustedes que ya encontré el correo electrónico del personaje, y que con esta no me quedo.

Para rematar, les dejo que ustedes mismos interpreten lo que el autor denomina “Libreta de apuntes para ellas”. Saquen sus conclusiones. A mí, personalmente, me mentó la madre:
- Los penalties cuentan como goles. En la primera ronda no hay desempate en penales, eso pasa sólo a partir de los juegos de eliminación directa, octavos de final.
- El fuera de juego es muy difícil de explicar y entender. Asumirlo sin preguntar es la mejor estrategia, porque algunas veces simplemente es injusto.
- Los juegos duran 90 minutos, pero requieren de un momento previo y un post partido. Considere al menos tres horas por juego. No olvide las prórrogas.
- Los partidos son hasta tres por día en la primera fase. Multiplique.
- Arranca el 11 de junio, pero los días previos son de aclimatación y también cuentan. No hagan citas o compromisos ineludibles.
- No detenerse, pasar, asomarse o interrumpir el contacto visual con el televisor. Pararse frente con bandejas y peroles es un acto criminal.
- Brasil no es el mejor equipo y usted no está obligada a ir por Brasil.
jajajajaa Excelente!!! sobre todo lo de PRIMATE! En que sociedad vivimos que aun nos manejamos con expresiones sarcásticas, ofensivas, discriminatorias e irrespetuosas y nos colocamos adjetivos dependiendo de nuestro genero y desde allí medimos capacidades intelectuales y hasta gustos culturales y deportivos! Me encanto tu post! no solo porque desde siempre me ha gustado el fútbol, los disfruto y para pesar de algunos lo entiendo, también porque me siento suficientemente capaz de respetar y aceptar (sin anteponerle adjetivos descalificativos) a las mujeres y hombres que solo disfrutan el físico de los jugadores, sus piernas y sus shorts"citos"!
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