Con esto de la boda hay infinidad de eventos que, o pasan desapercibidos, o se ven reducidos en importancia a la mínima potencia.
Así, una ya no llega al cuarto de cupón: Una está celebrando su último cumpleaños de soltera (y tus amigos sólo están buscando la manera de garantizarse el tradicional combo cumpleañero de hallaca/ensalada de gallina/pernil/pan de jamón del cumple Nº 26 echándole tremenda labia a tu mamá). No se celebra Nochebuena: Se pasa la última navidad siendo poquitos en casa y todo el mundo está contento porque ya no seremos 8 pelagatos alrededor de la mesa el próximo año. Pero, el premio al evento pasado más por debajo de la mesa se lo lleva… ¡¡¡LA GRADUACIÓN DE LA NOVIA!!!.
Confiésenlo: ¿Cuántos de ustedes pelaron los ojos, ahogaron un grito, se llevaron la mano a la boca o a la cabeza y pensaron “¿¡¿Carito se gradúa este año?!?” ¡PUES SÍ! ¡Me gradúo la semana que viene!.
Tras un año de estudios, de levantarme a las 5:30 am para salir de mi casa a las 6:00 y llegar a la uni en 20 minutos (si salía a las 6:10 tardaba una hora en llegar… No es mentira ni exageración), de caerme a golpes con la Ley del IVA, la del ISLR y el Código Orgánico Tributario (las tres razones por las que estuve a punto de no hacer el postgrado) de sufrir con la entrega de trabajos (y la gente que a este nivel se plagia libros y se fusila información de páginas webs) de batallar (voluntariamente) con el estilo APA desde el primer trabajo para luego “no sufrir tanto” al momento de redactar la tesis (sufrí IGUALITO) y de llegar reventada a mi cama cuatro noches a la semana (porque eso de tener clase de 7:00 a 10:00 am, ir a la oficina y llegar a la casa a leer, investigar, hacer trabajos o preparar exámenes NO ES FÁCIL) la semana que viene me entregan mi merecido título de Especialista en Derecho Corporativo y me pondrán una nueva medallita en el cuello :)
La más grande frustración: Graduarme con un promedio de 18.65 SIN HONORES. Tanto desvelo, tanta investigación, tantos trabajos con márgenes y citas perfectas para llegar a una tesis simplemente “APROBADA”. No podía ser de otra manera. ¿Qué mujer en su sano juicio tiene cabeza para redactar la parte final de su tesis cuando le ponen un anillo de compromiso en la mano a 12 días de la fecha de entrega?. Me quitaron los honores, ¡Pero nunca podrán quitarme lo bailao!.
El capítulo final de mi tesis transcurrió de la siguiente manera:
Así, una ya no llega al cuarto de cupón: Una está celebrando su último cumpleaños de soltera (y tus amigos sólo están buscando la manera de garantizarse el tradicional combo cumpleañero de hallaca/ensalada de gallina/pernil/pan de jamón del cumple Nº 26 echándole tremenda labia a tu mamá). No se celebra Nochebuena: Se pasa la última navidad siendo poquitos en casa y todo el mundo está contento porque ya no seremos 8 pelagatos alrededor de la mesa el próximo año. Pero, el premio al evento pasado más por debajo de la mesa se lo lleva… ¡¡¡LA GRADUACIÓN DE LA NOVIA!!!.
Confiésenlo: ¿Cuántos de ustedes pelaron los ojos, ahogaron un grito, se llevaron la mano a la boca o a la cabeza y pensaron “¿¡¿Carito se gradúa este año?!?” ¡PUES SÍ! ¡Me gradúo la semana que viene!.
Tras un año de estudios, de levantarme a las 5:30 am para salir de mi casa a las 6:00 y llegar a la uni en 20 minutos (si salía a las 6:10 tardaba una hora en llegar… No es mentira ni exageración), de caerme a golpes con la Ley del IVA, la del ISLR y el Código Orgánico Tributario (las tres razones por las que estuve a punto de no hacer el postgrado) de sufrir con la entrega de trabajos (y la gente que a este nivel se plagia libros y se fusila información de páginas webs) de batallar (voluntariamente) con el estilo APA desde el primer trabajo para luego “no sufrir tanto” al momento de redactar la tesis (sufrí IGUALITO) y de llegar reventada a mi cama cuatro noches a la semana (porque eso de tener clase de 7:00 a 10:00 am, ir a la oficina y llegar a la casa a leer, investigar, hacer trabajos o preparar exámenes NO ES FÁCIL) la semana que viene me entregan mi merecido título de Especialista en Derecho Corporativo y me pondrán una nueva medallita en el cuello :)
La más grande frustración: Graduarme con un promedio de 18.65 SIN HONORES. Tanto desvelo, tanta investigación, tantos trabajos con márgenes y citas perfectas para llegar a una tesis simplemente “APROBADA”. No podía ser de otra manera. ¿Qué mujer en su sano juicio tiene cabeza para redactar la parte final de su tesis cuando le ponen un anillo de compromiso en la mano a 12 días de la fecha de entrega?. Me quitaron los honores, ¡Pero nunca podrán quitarme lo bailao!.
El capítulo final de mi tesis transcurrió de la siguiente manera:
- PLAN ORIGINAL: Viernes. Salgo a cenar con el Ne y los primos, llego tipo 9-10 a casa y me siento a redactar. Sábado y domingo de encierro absoluto. Capítulo final listo a más tardar el martes.
- REALIDAD: Viernes. Salgo a cenar con el Ne (posterior descubrimiento que lo de los primos era una trampa). Rodilla al piso y anillo en mano “Me harías aún más feliz si aceptas casarte conmigo” (La MEJOR frase jamás escuchada por mis oiditos). Lágrimas. Llamada a papá y mamá. Más lágrimas. Llegar a casa y descubrir (entre lágrimas) que toda tu familia y la de tu novio están ahí con botellas de cava y demás lanzando una fiesta de compromiso sorpresa. Por supuesto, no pegué un ojo en toda la noche (y no por estar redactando la tesis). A las 7:00 am del sábado estaba tomando café con Blanca en la cocina. A las 10:00 estaba en Festejos MAR. A las 10:05 estaba buscando otra opción para el salón. En eso pasé todo mi sábado y domingo (para igual morir el lunes en MAR casándome en la única fecha libre que quedaba en la quinta).
Durante los instantes que me sentaba en la computadora a “redactar” sucedía lo siguiente: Un párrafo. E-mail a una orquesta para pedir presupuesto. Un párrafo. Llamada a fotógrafo para pedir cita. Otro párrafo. Suena el celular: “¡¡¡MARICA TE CASAAAASSS!!!”. Otro párrafo. Escuchar el demo de una orquesta en su página web. ¿¿¿Sabes cómo es la vaina??? ¡Me fusilo las leyes europeas y americanas que me toca analizar en este capítulo! ¡Adiós discernimientos intelectualmente profundos! ¡HOLA BODA!.
Lo mejor: Escuchar a tu mamá y tu papá diciéndote “Para nosotros ya tienes los honores, termina eso rápido para que puedas concentrarte en lo que siempre has soñado”. El apoyo paterno es, definitivamente, infinitamente comprensivo, amoroso e incondicional.
Obviamente, si así transcurrió la tesis para mí, no puede esperarse menos del acto en el resto de mi familia. Así, salgo a comprar mi vestido con mi mamá y después de media hora de preguntarme por qué carrizo ella insiste tanto en que el vestido no tenga bordado porque la cuestión es de día (y yo por dentro: “Bueno, pero igual la toga me lo tapa y la celebración es nocturna”) me percato que la doña “no había caído” que estábamos buscando el vestido para mi graduación… No para mi matrimonio civil.
Mis abuelas no terminan de entender cómo es que me gradúo en Junio y me caso en Septiembre. Para ellas (y media humanidad más) el evento del año es la boda. Que “la nena” tenga medalla nueva la semana que viene no es tan importante como verla vestida de blanco en tres meses (Ahora que lo analizo… No… ¡FOCUS CAROLINA! ¡Tu graduación es importante!)
Danielito sólo me repite “¿¡¿Y CUÁNTAS VECES MÁS PIENSAS GRADUARTE TÚ?!?” “¿Ahora qué vas a estudiar? Dime la verdad, yo sé que con esta no te quedas” y su clásico: “¿¡¿CÓMO VAS A GRADUARTE OTRA VEZ SI APENAS TIENES COMO 15 AÑOS?!?” (Nótese que él tiene 18 pero siempre me verá más chiquita que él).
Pero bueno… Ahí voy. Riéndome por las caras que pone la gente cuando se recuerdan (o se percatan) que este año también se celebra logro personal. En verdad, las reacciones son absolutamente divertidas y encantadoras.
Yo misma me sorprendo de vez en cuando revisando mentalmente la lista de pasapalos, dulcitos y demás de la boda… Y aún no sé qué carrizo voy a comer el día de mi graduación. Viendo vestidos para el acto y pensando qué color me gustaría ponerme el día del civil. Imaginándome un contraste fotográfico entre mi medalla y mi anillo de compromiso. Pensando que voy a cortarme el cabello para el acto, pero no mucho, porque después el moño de la boda no me va a quedar tan bonito. Pero díganme ¿Qué más se puede hacer con una graduación pasada por debajo de la mesa? :)
Lo mejor: Escuchar a tu mamá y tu papá diciéndote “Para nosotros ya tienes los honores, termina eso rápido para que puedas concentrarte en lo que siempre has soñado”. El apoyo paterno es, definitivamente, infinitamente comprensivo, amoroso e incondicional.
Obviamente, si así transcurrió la tesis para mí, no puede esperarse menos del acto en el resto de mi familia. Así, salgo a comprar mi vestido con mi mamá y después de media hora de preguntarme por qué carrizo ella insiste tanto en que el vestido no tenga bordado porque la cuestión es de día (y yo por dentro: “Bueno, pero igual la toga me lo tapa y la celebración es nocturna”) me percato que la doña “no había caído” que estábamos buscando el vestido para mi graduación… No para mi matrimonio civil.
Mis abuelas no terminan de entender cómo es que me gradúo en Junio y me caso en Septiembre. Para ellas (y media humanidad más) el evento del año es la boda. Que “la nena” tenga medalla nueva la semana que viene no es tan importante como verla vestida de blanco en tres meses (Ahora que lo analizo… No… ¡FOCUS CAROLINA! ¡Tu graduación es importante!)
Danielito sólo me repite “¿¡¿Y CUÁNTAS VECES MÁS PIENSAS GRADUARTE TÚ?!?” “¿Ahora qué vas a estudiar? Dime la verdad, yo sé que con esta no te quedas” y su clásico: “¿¡¿CÓMO VAS A GRADUARTE OTRA VEZ SI APENAS TIENES COMO 15 AÑOS?!?” (Nótese que él tiene 18 pero siempre me verá más chiquita que él).
Pero bueno… Ahí voy. Riéndome por las caras que pone la gente cuando se recuerdan (o se percatan) que este año también se celebra logro personal. En verdad, las reacciones son absolutamente divertidas y encantadoras.
Yo misma me sorprendo de vez en cuando revisando mentalmente la lista de pasapalos, dulcitos y demás de la boda… Y aún no sé qué carrizo voy a comer el día de mi graduación. Viendo vestidos para el acto y pensando qué color me gustaría ponerme el día del civil. Imaginándome un contraste fotográfico entre mi medalla y mi anillo de compromiso. Pensando que voy a cortarme el cabello para el acto, pero no mucho, porque después el moño de la boda no me va a quedar tan bonito. Pero díganme ¿Qué más se puede hacer con una graduación pasada por debajo de la mesa? :)
jajajajajajajaja yo sabia que tarde o temprano me ibas a encasquetar que no tuviste honores por mi culpaaaa!!!! YO TE AYUDE TAAAAANTO EN TU TESIS!!! que ese 18,65 se debe en parte a mi nube de internet! =P jajajajajaja te amo, y tus logros nunca pasarán por debajo de la mesa, porque mi infinito orgullo en tí será suficiente para que se extrapolen y se conviertan en logros míos también. (Aparte, definitivamente el universo tiene su equilibrio y en esta relación con seguridad uno de nosotros debía ser académicamente excelente! ;) jejeje) TE ADORO!
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